¿Cómo afecta tanta lluvia al campo? Un experto de Cecoga revela los aspectos positivos y negativos
Juan Carlos Gútiez valora que el agua es positivo para los cultivos aunque en su justa medida

Ribera del Duero
Como cada lunes en la SER, en compañía de Cecoga nos hemos acercado a la actualidad de un campo que también se está viendo afectado -y no poco- por las constantes lluvias que desde hace semanas se vienen reiterando y repitiendo en nuestro territorio. Para poder conocer los efectos de este fenómeno meteorológico, nos hemos citado con el experto Juan Carlos Gútiez, de Cecoga. "Este año es que aparte de muchos días ha llovido cantidades muy importantes, muy importantes, entonces es verdad que tenemos el campo anegado de agua", reconoce, especificando que se han llegado a contabilizar en estas primeras semanas de año hasta 140 litros.
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Efectos positivos de tanta agua
"Cuando llueve y además ha nevado, primero tenemos una cosa segura y es que los pantanos se van a llenar, con lo cual la campaña de riego tanto de cereal como de las zonas de regadío la tenemos prácticamente asegurada. Por otro lado, es verdad que estas lluvias intensas permiten que vayan recargando manantiales, pozos, acuíferos... Y luego el terreno guarda agua. Cultivos como el viñedo es ahora en invierno cuando tienen que coger agua. Y luego el cereal que estaba sembrado pronto, está 'muy bonito' en el campo, porque sí, ha llovido mucho, pero a cambio no hemos tenido temperaturas extremadamente frías", expresa Gútiez.
Efectos negativos
"Todo lo que es extensivo, como el cereal, hay algo claro y es que las labores se han hecho con mucho retraso, y en muchos casos va a haber zonas en los que la superficie de siembra va a ser inferior. Depende del terreno, claro; no es lo mismo los páramos, que las vegas, que una provincia que otra, pero es verdad que la superficie de siembra, entre eso y otras circunstancias ya económicas y tema de precios, hay mucha superficie de cereal que no se ha sembrado. Muchos agricultores habían preparado cebadas de ciclo corto, es decir, normalmente hay cebadas de ciclo largo que se siembran en noviembre hasta diciembre, y luego hay lo que se llaman cebadas de ciclo corto, que son las que se siembran en enero, febrero... ¿Qué sucede? Pues que esas siembras no se van a hacer. Eso va a suponer que se haga un desvío importante de superficie de cereal, probablemente a girasol, y otra parte se quedará como barbecho", apunta el experto de Cecoga.
Por otro lado, la tardanza en hacer las labores también es un hándicap a tener en cuenta. "Tienes muchos agricultores que no han echado nada de herbicida, que no han echado nada de abono, en viñedo tenemos el mismo caso, que no se ha echado abono, que no se ha terminado de podar... No sabría decirte exactamente, pero a estas alturas otros años igual tenemos una poda de 60% o del 50% y este año andaremos en en un 30 o un 40", sentencia, si bien, acaba con un mensaje esperanzador: "Yo siempre digo que es mejor estar parados por lluvia que por sequía", expresa, convencido de que en mayo "estaremos pidiendo agua a San Isidro".
El espacio al completo junto a Cecoga en Hoy por Hoy Edición Ribera puede reproducirse en el audio superior.

Jorge Alvarado
Periodista. Responsable Digital de la SER en Aranda. Presentador de Hoy por Hoy Peñafiel y El Banquillo...




