La riada
Juan Miguel Alonso
León
No sé si habrán fijado, pero llueve, llueve como si no hubiera un mañana desde hace más un mes, y bajan lo ríos desbordados , desde el Bernesga al Esla, desde el Tuerto al Órbigo, amenazando vidas y haciendas.
No sé si se habrán fijado, absorto como anda uno, en las ruinas cotidianas, que anda también desbordado el torrente electoral de los patriotas sin servicio militar reconocido, que diría cualquier imitador del gran Fulgencio, y la amenaza llama a las puertas ante una torrentera que bien podría anegar las fincas del común por una larga temporada.
De esta explosión voxquimana no hay exégesis hecha por los más directamente señalados: PP y PSOE, que directamente silban ,miran al tendido y culpan al chachachá del tren de las fantásticas derrotas cosechadas. De las izquierdas a la izquierda de la izquierda y su división suicida y cainita solo se puede hacer un análisis psicoanalítico de varios tomos y una década de terapia.
Claro que la tarea de embridar en parámetros lógico- causales esta subida del cauce ultra es jodida . Porque si uno ve la epifanía de Pollán como nuevo candidato a la Junta , y recuerda la inanidad de empresario fracasado, gestor ruinoso y trepa virtuoso que le ha permitido hacer cumbre en la presidencia de las Cortes durante 4 años, con la mantita de 100.000 aurelios anuales de soldada, los calzoncillos se caen a los tobillos, las entendederas a la acequia y la moral al albañal donde reside la política al día de la fecha.
Se queja el mancebo Gallardo, ex vicepresidente de la cosa, de la traición de Pollán y de Abascal, que le hizo la cama , dice , cuando estaba al frente del cortijo. Pobrín. Qué inocencia. Dan ganas de darle un abrazo y consolarlo, pero se le pasa a uno enseguida ese instinto maternal.