La Ventana de León
Opinión

Mañueco y los hermanos de Ester

Ángel Santiago Ramos

León

19 de marzo. Año 2001. Nevenka Fernández, concejala de hacienda del ayuntamiento de Ponferrada, da a conocer públicamente su denuncia por acoso sexual, laboral y psicológico contra el entonces alcalde, Ismael Alvarez.

Seiscientos días después, el TSJ condenó al regidor popular por acoso sexual, lo que le obligó a dimitir de todos sus cargos institucionales y orgánicos. Ni durante esos 600 días, ni nunca, dirigente popular alguno se ocupó de atender la penosa situación personal de la víctima. Tras el fallo judicial, el entonces consejero de Presidencia y secretario regional del partido, Alfonso Fernández Mañueco, declaró a la presa: “La sentencia no puede empañar la gestión de Ismael”. Y se hizo el silencio.

Estoy seguro, que veinte años después, si volviera a ocurrir una barbaridad parecida, nadie, como entonces, incluido Mañueco, movería un solo dedo a favor de la víctima. No han cambiado nada.

La ocurrencia de disponer que en siete de las nueve provincias de la Comunidad la candidatura popular esté encabezada por una mujer es solo un trampantojo para tratar de pescar votos en un escenario que no les viene propicio.

Hay suficientes muestras para ver que el universo femenino en el ámbito de la derecha alcanza hasta la frontera de una denuncia. Y tenemos el ejemplo reciente de lo ocurrido en el ayuntamiento de Móstoles, que todos conocemos.

Permítanme un galimatías. Si PP y VOX son como hermanos, según el pensamiento publicitado por la diputada leonesa, Ester Muñoz, podemos convenir que Cárlos Pollán, también leonés y candidato ultra a presidir la Junta, es como un hermano para para la susodicha.

De esta guisa, poco importa que Mañueco ponga cuantas mujeres quiera en los escaños del Grupo Popular en las próximas Cortes. A sus reconocidas debilidades, sino cambia el viento electoral, para gobernar deberá sumar a su grupo la impresentable compañía de los hermanos de Ester.

Regresamos al tiempo de la barbarie. Y las mujeres vulneradas estarán más solas.