La inundación que paralizó Pan y Guindas: la tarde en que el agua tomó el barrio
El desbordamiento del arroyo de Villalobón anegó viviendas, calles y comercios en uno de los episodios más severos que ha vivido Palencia
Foto de archivo del Arroyo de Villalobón en Palencia / cadenaser.com
Una tarde de julio marcada por el agua
Palencia
El 16 de julio de 1997, alrededor de las ocho de la tarde, una intensa tormenta descargó sobre Palencia con una fuerza que superó las previsiones meteorológicas y desencadenó uno de los episodios de inundaciones más recordados en el barrio de Pan y Guindas. El caudal del arroyo de Villalobón, entonces sin canalizar, creció de manera súbita hasta desbordarse, extendiendo el agua por gran parte del barrio y afectando a calles, viviendas, comercios y garajes.
Lo que comenzó como una tormenta de verano evolucionó en cuestión de minutos hacia un fenómeno de lluvias torrenciales que anegó el barrio. Según recogen crónicas posteriores, la acumulación de agua sorprendió a los vecinos, que vieron cómo el nivel subía con rapidez mientras se producían daños materiales en numerosos puntos de la zona. El desbordamiento del arroyo actuó como una vía de entrada directa hacia las calles interiores, que quedaron sumergidas en algunos tramos.
Un barrio incomunicado durante horas
La intensidad de la inundación provocó que los servicios de emergencia encontraran dificultades para acceder al barrio. Los bomberos, que habían recibido avisos desde otras zonas de la ciudad afectadas también por la tormenta, llegaron cuando Pan y Guindas estaba ya completamente inundado.
Este retraso, derivado del colapso simultáneo en otras áreas como la Calle Mayor, dejó durante los primeros momentos a los vecinos sin capacidad de respuesta salvo la autogestión inmediata, intentando contener el agua o poner a salvo enseres personales. Los trabajos de rescate y achique se prolongaron durante varias horas.
Un episodio que marcó la memoria del barrio
Años después, la inundación continúa siendo considerada uno de los sucesos climatológicos más importantes vividos en Palencia. Crónicas posteriores han descrito este episodio como una riada urbana que afectó al funcionamiento de la ciudad y especialmente a Pan y Guindas, el barrio más golpeado por la llegada súbita del agua.
El impacto del fenómeno llevó a la posterior canalización del arroyo de Villalobón, una intervención que se ejecutó en años siguientes con el objetivo de evitar que una situación semejante pudiera repetirse.
Consecuencias y actuaciones tras la riada
Tras la tormenta, los trabajos de limpieza y recuperación se extendieron durante días, con la participación de servicios municipales y equipos de emergencia. La magnitud de la inundación impulsó además revisiones de los sistemas de drenaje urbano y la planificación de nuevas actuaciones en materia de mitigación del riesgo.
Este episodio también contribuyó, con el paso del tiempo, a la concienciación ciudadana respecto al riesgo de inundaciones en la provincia de Palencia, una preocupación que continúa vigente en mapas oficiales y programas de gestión del riesgo.
Testimonio de un vecino afectado
“Recuerdo que empezó a llover muy fuerte, pero nadie pensaba que aquello iba a terminar así. En cuestión de minutos, el agua entró por el portal y comenzó a llenar el garaje. Tuvimos que subir al primer piso mientras mirábamos cómo el nivel no dejaba de crecer. No se veía a nadie en la calle porque era imposible salir.”
La experiencia de una comerciante del barrio
“El agua entró tan rápido que no pudimos mover prácticamente nada. Los estantes de la zona baja, las cajas y parte del material quedaron inutilizados. Pasamos la noche sin luz y con la puerta bloqueada. Los daños fueron importantes, pero sobre todo la sensación de no poder hacer nada.”
Un bombero recuerda la intervención
“Fuimos recibiendo avisos de varios puntos de la ciudad y nos dividimos como pudimos. Cuando logramos llegar a Pan y Guindas, el agua cubría buena parte de las calles. Lo prioritario fue comprobar que no hubiese personas atrapadas y empezar a achicar donde había riesgo estructural. Fue una noche de trabajo continuo.”
Un técnico municipal explica el cambio tras la inundación
“A partir de aquel episodio se revisaron los sistemas de drenaje urbano y se impulsó la canalización del arroyo de Villalobón. Era evidente que el cauce necesitaba una intervención estructural para evitar nuevos desbordamientos. Esa obra, ejecutada años después, cambió el comportamiento hidráulico del entorno.”
Un antes y un después para Pan y Guindas
La riada de 1997 quedó grabada en la memoria colectiva del barrio, tanto por la rapidez del fenómeno como por la extensión de los daños. Hoy forma parte de su historia reciente y continúa siendo un referente para comprender la vulnerabilidad de ciertos puntos de la ciudad ante episodios de lluvias extremas.