Sociedad

Rebeca Adrián o la historia de superación de una joven arandina contra el cáncer

Lleva desde los 8 años luchando contra esta enfermedad, mostrando un ejemplo a seguir y ahora también aportando y ayudando a la AECC

Rebeca, una arandina que lleva 8 años luchando contra el cáncer

Aranda de Duero

Rebeca Adrián es una joven arandina ejemplo de esfuerzo, lucha y resiliencia. A sus 28 años, lleva desde los 8 luchando contra el cáncer. Este miércoles, y tras poder compartir su experiencia con el Villa de Aranda, en el marco de una colaboración que viene desarrollando el club con la Asociación Española Contra el Cáncer, también ha querido hacerla extensiva a todos los arandinos y ribereños a través de los micrófonos de la SER. 'Gana el que insiste, el que vuelve, y el que no se rinde como pierde' es su frase. "Una forma de ver la vida y una lucha constante, que forma parte de la vida", esgrime.

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A lo largo de su vida, Rebeca ha enfrentado múltiples desafíos, incluyendo tratamientos y recaídas, pero siempre ha encontrado la manera de levantarse y seguir adelante. Su mensaje es claro: la persistencia es clave para avanzar, y aunque el camino puede ser difícil, es fundamental no rendirse. Pero, ¿por qué decidió contar su caso? "Yo era y soy voluntaria de la AECC. Me lo ofrecieron y creí que era bueno dejar constancia de que el cáncer no es algo tabú, que se deje de tener miedo, y de mostrar que aunque se sea joven se puede pasar por ello. Cuando yo llegué allí me acogieron muy bien, me sentí en familia, y yo sentía cómo me entendían, y al ser de edades similares, yo creo que les chocó muchísimo", explica.

Su historia de vida

Rebeca era una niña de 8 años. Una niña enérgica, que jugaba en el patio, y hacía una vida normal. Hasta que llega la noticia. "Sabía que pasaba algo pero no la gravedad. Yo me encontré un bulto en el cuello, de repente me llevan a La Paz y en dos días me estaban operando. Dejé de ir al colegio y empecé a estar en hospitales. Es duro porque no entiendes por qué estás en el hospital, dejas de hacer tu vida... Y lo único que quieres es volver a casa. Tus padres te tratan de ayudar de las formas más bonitas que conocen, pero es una incertidumbre que no conoces", revela.

Cuando Adrián sale del hospital, fue "difícil y diferente", si bien quería retomar la normalidad. Recuerda bien que, en su comunión, aún no podía hablar bien y quería ocultar todo lo que le había sucedido, teniendo que gestionar todas las emociones, y con el "drama existencial" de ver cómo había perdido el cabello. "Siempre existe el miedo, pero creo y me agradezco el carácter que tengo, esa manera de no quererse quedar tirado, de poder con todo, y de hacerlo como sea", explica, agradecida a sus padres y amigos por haber estado ahí "en momentos en los que no sabes ni cómo seguir". De hecho, cuando sale de la operación, a Rebeca le comunican que probablemente no vuelva a tener voz. Aún así, ella siente la necesidad de comunicarse. "Jugaba en la REA con mi padre a hacer sonidos con la garganta, y conseguí gracias a eso empezar a hablar", explica. Y, aunque reconoce que ha habido momentos duros, "es un proceso de caída y levantarse".

Una recaída, otra oportunidad para levantarse

Tras un tiempo en el que retomó su vida habitual, sin preocuparse o pensar en el cáncer, vuelve a aparecer en su vida. “Siempre he convivido con el cáncer, y sí lo tenía un poco olvidado y me encontraba bien. En 2023 vuelven a darme malas noticias, y ahí soy consciente de lo que ocurre. Vuelve otra vez a cambiar mi vida. Lo tenía como olvidado, y empiezan pruebas, tratamientos, médicos... Pero fue como pensar que no había que rendirse. Yo siempre he sido muy enérgica, me gustan las pruebas y los retos, y parece que con las personas de cáncer hay que tratarlas con mucho cuidado, y yo quiero romper con eso, porque yo puedo bucear, hacer vías ferratas... Yo hago de todo, si hay que subir una montaña la subo. No tengo límites ni los quiero poner. Y ves el camino, que sí puedes", comenta.

Rebeca también tiene sus sueños y proyectos futuros. Ahora sigue colaborando con la AECC de forma activa, ayudando como voluntaria en actividades, dando talleres o aportando un lado positivo a quienes acaban de darle el diagnóstico. Lo hace en señal de agradecimiento, sobre todo a sus padres, que fueron quienes en primer término y ante su juventud, más entendieron la situación. "Creo que no se ve todo lo que hay detrás y lo que hacen en la AECC", define, entre que ahora busca trabajar por su cuenta, y ha creado una asociación para impulsar el arte en la ciudad.

Rebeca ha mostrado, y seguirá haciéndolo, una gran capacidad para inspirar a otros a enfrentar sus propios desafíos con determinación y esperanza. Su mensaje resuena no solo en el ámbito del deporte, sino en la vida cotidiana, recordando a todos que la lucha y la persistencia son fundamentales para superar cualquier obstáculo.

La charla al completo puede reproducirse en el audio superior, ilustrada con una imagen de Roberto Campillo.

Jorge Alvarado

Periodista. Responsable Digital de la SER en...