El Valladolid subterráneo deja aflorar una 'isla' fluvial del Esgueva en el entorno del Calderón
El hallazgo forma parte de una investigación realizada por los expertos Óscar Burón y Luis Vasallo.
La historia del antiguo cauce del río Esgueva ha sido protagonista de numerosos libros. Ahora, el llamado Valladolid de Entrambas Aguas, suma una nueva investigación, un capítulo más: el que durante nueve años han plasmado en un libro los expertos Óscar Burón y Luis Vasallo que ha permitido, a través de numerosas evidencias arqueológicas, descubrir un nuevo ramal del Esgueva ubicado en el entorno del actual Teatro Calderón.
El cauce principal, ahora desviado, transitaba en esa zona por la Calle Magaña, junto a Portugalete. Sin embargo un ramal se separaba poco antes de llegar a La Antigua y circulaba por Angustias para volver a confluir en calle Ebanistería.
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En definitiva, se formaba una 'isla' llamada en el argot "cuérnago" y que sirvió para que los comerciantes tirasen allí el producto sobrante además de servir como desague. Sin embargo, durante el siglo XV, el Concejo que formaba el gobierno local, promovió desmantelarlo a costa de ir soterrándolo para ampliar el terreno comercial.
Una situación que provocaba que en esta zona, llena de pequeños puentes que sorteaban ambos lados de este ramal, colapsasen el acceso al Palacio del Almirante (actual Teatro Calderón) y que incluso llegó a los "medios" de la época, sombre todo después de que el monarca Carlos I visitase la zona y tuviese que esperar varios minutos a que se despejase la zona de caballos y gente del mercado para poder acceder a la sede palaciega.
Así pues, la zona se amplió para ayudar a mejorar las ventas de los mercaderes que trabajaban en la Plaza de las Carnicerías (actual Plaza de la Libertad) además de mejorar la Corredera de las Angustias: "El Almirante Fadrique realiza unas bóvedas para enterrar el cuérnago y sacar el agua al cañuelo, ya soterrado por debajo de las casas. Se crea la Plaza del Almirante, seguía la calle por arriba a la Plazuela Vieja" destaca uno de los investigadores Óscar Burón.
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Óscar Burón, autor del libro Valladolid Entrambas Aguas
Los primeros documentos gráficos de esta zona datan de 1989, pero no fue hasta 1993 cuando se realizó la primera visita a esta zona subterránea con el llamado Puente del Cañuelo, donde ahora existe un aparcamiento privado, que se abre a visitas para poder ver los ojos del antiguo viaducto. Restos que no han dejado de descubrirse hasta bien entrado el siglo XXI.
El recorrido que propone esta investigación parte de la Plazuela Vieja, ubicada en la antigua Plaza de la Solanilla y transita por los baños de Entrambas Aguas, emplazados en la actual parte trasera de la Iglesia de las Angustias o explica las cesiones de la llamada Cerca Vieja, antigua muralla medieval que fueron ampliándose para que el mercado pudiera ocupar
Uno de los resultados más curiosos de la investigación está en el pleito entre Concejo y Cabildo (ayuntamiento y dueños de terrenos respectivamente) por la propiedad de esas tierras, ya a principios del XVI. Luis Vasallo detalla, en este sentido, que "el Cabildo cobraba a los vendedores de carne un impuesto por la venta y llega el Concejo, se lleva las tablas de allí y construye unas tablas en el edificio pero, el Cabildo se lleva a las hortelanas que trabajaban en la Plaza Mayor a esta zona, y les vuelve a cobrar. Esto acaba con el representante del Cabildo en la cárcel".
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Luis Vasallo, autor del libro Valladolid de Entrambas Aguas
Terreno comprado por el "entonces ayuntamiento" y que permitió contar en propiedad con toda la manzana de edificios recién reformados del conocido Penicilino para ampliar el mercado de la Plaza de las Carnicerías.
El libro cuenta con una amplia galería de fotografías, planos y gráficos. Además, el prólogo ha sido realizado por el historiador Jesús Urrea, quien destacaba la importancia de este inédito estudio: "el Valladolid oculto o perdido ha ido ganando adeptos conforme se han ido descubriendo vestigios".
Los ejemplares pueden adquirirse en las librerías de la ciudad y en la Casa Zorrilla por un precio de 20 euros.

Diego Villacorta
Es periodista y cubre información local y autonómica








