Política

Javier Cuevas Análisis

Cuesta creer que, con los insultos que se han intercambiado, PP y Vox puedan ahora caminar juntos

Valladolid

El Partido Popular celebra su victoria. Suma dos procuradores a los que ha tenido la pasada legislatura y eso tranquiliza a Mañueco, pero queda por ver qué precio está dispuesto a pagar a Vox para volver a presidir la Junta. No será barato.

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Una vez descartada la opción que planteó el PSOE de que gobernara la lista más votada, a Mañueco no le queda otra que mirar a su derecha y escuchar lo que tenga que decir Abascal.

No hablamos de algo nuevo

Cuesta creer que con los insultos y descalificaciones que se han intercambiado entre PP y Vox puedan ahora caminar juntos, pero no hablamos de algo nuevo en Castilla y León.

El postureo cara a la galería se ha extendido tanto que ya no sorprende que en el campo de juegos político se despellejen los contendientes para luego ir de la mano como si nada. Tres consejerías, la Vicepresidencia del Gobierno y la Presidencia de las Cortes fue lo que Mañueco tuvo que asumir hace cuatro años. Comienza el tiempo de las negociaciones. Esperemos que la moneda de cambio no seamos los de siempre.