Los incendios acaban con la mitad de la población apícola del Bierzo
El sector eleva a 300.000 euros las pérdidas directas, aunque la repercusión en la producción está por ver

antonio arcos aka fotonstudio ph

Ponferrada
El impacto de los incendios deja tras de sí no solo la asfixia del momento sino los efectos de la falta de polinización en el entorno, una imagen de efecto dominó que acaba de hacerse visible con el sol y que revela un 50% de bajas, es decir 2.000 habían desaparecido con los fuegos del verano y otras 2.500 están ahora muertas, lo que supone la mitad de las casi 8.000 colmenas que hay en el Bierzo.
Es el déficit de alimento el que ha provocado la muerte de los asentamientos, un problema a la cola que dejo la cola de los incendios del verano según ha explicado el presidente de la Asociación Apícola del Bierzo, Javier Morán.
Estamos hablando de unas pérdidas económicas cuantificables en unos 300.000 euros pero difícilmente evaluables si tenemos en cuenta que todavía se desconoce cómo será la producción en un momento en el que además acaba de estrenar el sello de calidad. Ni los seguros, ni los 5.000 euros de compensación de la Junta, que en algunos casos, ni han llegado, atajan el problema.
Y eso que los apicultores se han convertido en trashumantes para ayudar a los ejemplares "más débiles" a sobrevivir tras la exposición al humo y fuego. Tanto Galicia como Asturias se han convertido en puntos receptores de unas dos mil quinientas colmenas bercianas. Mientras, otras cuatro mil se mantienen vivas en casa. El sector en el Bierzo ya ha pedido a la Consejería de Agricultura un cambio en la regulación de la apicultura trashumante para proteger a los productores del territorio y que se tenga en cuenta la singularidad de la orografía berciana para que se levanten condicionantes como la distancia de un kilómetro entre colmenares.
Hace ahora un año que la apicultura fue declarada como manifestación representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial por el Ministerio de Cultura teniendo en cuenta, precisamente, que es una práctica con grandes beneficios ecosistémicos que se enfrenta a múltiples riesgos y amenazas, por lo que el papel de las comunidades portadoras en el conocimiento y práctica de la actividad es fundamental para la pervivencia de esta manifestación.




