Renault pone sobre la mesa cinco nuevos modelos para Palencia y Valladolid, pero los supedita a menos costes
La compañía condiciona la llegada de los cinco nuevos modelos a una mejora clara de la competitividad, más flexibilidad y una reducción del absentismo en las plantas españolas

Renault anuncia cinco modelos para Palencia y Valladolid / Getty Images

Palencia
Renault ha movido ficha. En la reunión celebrada este jueves con los sindicatos, la dirección del grupo francés desveló por fin su propuesta industrial para España: la adjudicación de cinco nuevos modelos para las plantas de Palencia y Valladolid. Eso sí, la oferta llega con condiciones que la compañía considera imprescindibles para dar luz verde al plan.
Presencia del presidente de Renault España
En el encuentro participó el presidente de Renault España y responsable mundial de Estrategia, Josep María Recasens, que presentó los detalles del proyecto. La compañía quiere garantizar carga de trabajo para la próxima década y consolidar el papel de España dentro del grupo, convertido en 2021 en su hub de fabricación de vehículos híbridos.
Asignación de Modelos
La gran novedad está en la futura asignación de modelos. Para la factoría de Palencia, Renault plantea una nueva gama apoyada en la plataforma eléctrica RGEV, la más avanzada del grupo en tecnología eléctrica y de autonomía extendida. Esa apuesta se traduciría en dos modelos multienergía —eléctrico y eléctrico de autonomía extendida— y un vehículo adicional con tecnología híbrida convencional.
En el caso de Valladolid, la propuesta contempla la fabricación de dos nuevos híbridos, que se sumarían a la producción actual del Symbioz, el Captur y el Mitsubishi ASX. En Palencia, ahora mismo se ensamblan los Rafale, Austral y Espace.
La llegada de estos cinco proyectos sería clave para asegurar el futuro industrial de ambos centros y avanzar hacia la siguiente generación de vehículos eléctricos del consorcio del rombo.
Adjudicación con condiciones
Pero la empresa no oculta sus exigencias. Renault condiciona la adjudicación a una mejora clara de la competitividad. En la práctica, esto significa mayor flexibilidad, una reducción del 20% en los costes industriales —con un papel destacado de la inteligencia artificial— y un descenso del absentismo laboral, que la marca considera un punto crítico a resolver.
Las posiciones entre empresa y sindicatos siguen lejos, pero ambas partes confían en que, con avances en la negociación, pueda cerrarse un acuerdo beneficioso para las fábricas españolas.




