Nada en contra
La opinión de Elena Lastra
Aranda de Duero
Suena bien escuchar que Aranda podría recuperar un Conservatorio para la enseñanza oficial de disciplinas musicales. Igualmente sonaría bien escuchar que Aranda podría contar con una escuela oficial de arte dramático, un centro de alto rendimiento deportivo y otros proyectos similares. Igual que en su día nos sonó muy bien escuchar que Aranda iba a contar con estudios universitarios públicos, se iba a convertir en la capital de la Formación Profesional, o que los estudios de universitarios de enología atraería centenares de estudiantes de todos los puntos de España.
Hay que tener cuidado con las melodías que suenan bien, porque a veces, pueden ser como los cantos de sirena que casi dieron al traste con el viaje de Ulises a Ítaca. Son tan hipnóticos que sólo nos permiten fijarnos en su presunta belleza o beneficios, mientras ocultan riesgos y nos impiden ver el paisaje general en el que se inscriben.
¿Quién va a estar en contra de que Aranda pueda tener de nuevo un conservatorio? En principio, nadie. Pero, por si acaso, conviene conjugar el verbo en condicional
Nada en contra de tener un conservatorio, si no sustrae recursos económicos, personales o de otro tipo a otros proyectos más necesarios, en marcha o prometidos en campaña electoral.
Nada en contra de tener un conservatorio, si quien lo promueve asume su desarrollo y mantenimiento sin esperar que sean otras entidades quienes lo financien o sostengan más adelante. Porque un conservatorio es una competencia impropia, de las que luego solemos quejarnos.
Nada en contra de tener un conservatorio, si la rentabilidad social (y sí, aquí estoy hablando de números, no de dinero, sino de personas beneficiadas) va a ser superior al que proporcionen otras alternativas, como ayudar económicamente, con becas o ayudas, a quienes quieran seguir estudios reglados de música en otros lugares. ¿Es más rentable socialmente un conservatorio o una residencia de ancianos? ¿Es más necesario un conservatorio al que acudirán un número limitado de estudiantes o un auditorio del que se aprovecharán, al año, miles de personas? ¿Qué es más fácil, iniciar un proyecto cuyo final no depende de uno mismo y de cuyo fracaso siempre se puede echar la culpa a otro, o acabar de una vez la obra del auditorio de la Casa de Cultura, que es una responsabilidad propia y lleva meses coleando?
Nada en contra de tener un conservatorio en Aranda, si no distrae de otros proyectos en curso de aquellos mismos que lo promueven. Proyectos estancados, como la reforma del auditorio de la casa de cultura o en vía muerta, pese a tantas proclamas públicas (y dinero invertido) como la consecución de los estudios universitarios para Aranda.
En definitiva, nada en contra de que nuestro ayuntamiento se empeñe en un proyecto que no depende de sí mismo (es la Junta quien ordena el mapa de las enseñanzas regladas en Castilla y León) mientras ese mismo ayuntamiento se dedique a lo que es verdaderamente su competencia, acabe lo que tiene a medias, cumpla lo que prometió en campaña electoral y atienda verdaderas necesidades antes de meterse en aventuras de final incierto, y no las utilice para decir, dentro de un tiempo, lo mala que es la Junta que niega un conservatorio para Aranda.
Y para que conste, por si no ha quedado claro, no tengo nada en contra de que Aranda tenga un conservatorio. Faltaría más

Elena Lastra
Redactora jefe de la Cadena SER en Aranda y presentadora de 'Hoy por Hoy Aranda'




