El milagro de la Semana Santa en Benamira (Soria), de 1 a 200 habitantes
"No tengo sitio para aparcar", afirma Fernando del Amo, único habitante habitual de este pueblo soriano cercano a Medinaceli
Fernando del Amo, único habitante de Benamira / cedida
Ubicado en el comarca de Medinaceli y a hora y media de Madrid, las solitarias calles de de Benamira se llenan, ya desde esta tarde, con el griterío de los más pequeños. Es el destino ideal de Semana Santa para 200 hijos del pueblo inmersos ya en plena operación salida de las grandes ciudades. Un remanso de paz del que disfrutar en un periodo efímero que se convierte en un espejismo poblacional para un municipio en el que habitualmente duerme un único habitante, Fernando del Amo
"Estos día no tengo sitio para aparcar, debería poner una zona para residentes", bromea del Amo, quien pasa el resto del año solo en el pueblo. Él es el útimo antes de que Benamira pase, si nadie lo remedia, a formar parte de los más de un centenar de despoblados con los que cuenta la provincia de Soria.
Pero para eso queda tiempo, porque ahora lo que toca es la Semana Santa, en la que lo de Benamira recuerda al milagro de los panes y los peces, pero aplicado al padrón municipal, "pasamos de uno a doscientos vecinos estos días, esta tarde ya vendrán los niños y los abuelos que tiene ya vacaciones".
Un incremento poblacional que, por unos días, se convierte en un espejismo de aquella actividad del pueblo de hace ya casi un siglo, cuando llegó a contar con cerca de 300 almas, Y eso se nota en una actividad insual, "vienen sobre todo a descansar y desconectar de la ciudad, pero se suelen hacer comidas o cenas populares, los vermús se alargan hasta la noche, alguna ruta senderísta, si lo permite el tiempo".
Hoy los que vuelven son los hijos de los que se fueron. Abuelos que aún guardan el recuerdo de una infancia en el pueblo y nietos que crean los suyos propios que les anclarán a Benamira en un futuro, "sobre todo vienen los hijos del pueblo, las casas están arregladas, es como un oasis, sobre todo para los niños, que salen de casa por la mañana y solo vuelven a comer"
Un paréntesis en medio de la actividad del día y un recuentro con las raíces y la calma que emana del contacto con la naturaleza. Paz para los que vienen y quebranto para el único habitante y alcalde de Benamira, "la verdad es que cuesta, sobre todo porque te saca de la rutina, pero se lleva bien", afirma.
Como Benamira, practicamente todos los pueblos de la provincia cuelgan el cartel de completo en una fecha, la de Semana Santa, en la que muchos de ellos llegan a multiplicar por cien su población habitual.

Eva Sánchez Ballesteros
Redactora de SER Soria. Presenta los informativos matinales y el Hora 14.




