La Junta concede la autorización ambiental para la planta de biometano de Milagros promovida por Iberdrola Clientes
La instalación tratará hasta 185.000 toneladas anuales de residuos orgánicos

Imagen de archivo de una planta de biogas / lenawurm

La Junta de Castilla y León ha concedido la autorización ambiental para la construcción de una planta de producción de gas renovable y digestato destinada al tratamiento de residuos orgánicos mediante digestión anaerobia en el término municipal de Milagros, en la provincia de Burgos. Así lo anuncia hoy la Consejería de Medio Ambiente en el Boletín Oficial de Castilla y León. El proyecto está promovido por la empresa Iberdrola Clientes S.A.U.
La instalación tendrá capacidad para tratar hasta 185.000 toneladas de residuos orgánicos al año, lo que equivale a unas 506 toneladas diarias. A través de este proceso biológico se obtendrá biometano, considerado gas renovable, y un subproducto conocido como digestato, que podrá utilizarse como mejorante del suelo.
El proyecto inició su tramitación en enero de 2024 y ha pasado por diferentes fases administrativas, incluyendo el trámite de información pública y la solicitud de informes a diversas administraciones y organismos competentes. Entre ellos se encuentran el Ayuntamiento de Milagros, la Diputación de Burgos, la Agencia de Protección Civil y Emergencias y distintos servicios territoriales de la Junta.
Durante el proceso se presentaron alegaciones y observaciones técnicas por parte de diferentes organismos. En el caso del Ayuntamiento de Milagros, el informe urbanístico emitido en 2023 confirmó la compatibilidad de la actividad con la normativa municipal, aunque también se plantearon algunos condicionantes que han sido incorporados al documento final. La Junta recuerda además que la autorización ambiental se centra exclusivamente en los aspectos medioambientales del proyecto y no sustituye a las licencias urbanísticas que puedan ser necesarias.
Uno de los aspectos más relevantes del procedimiento fue el informe desfavorable emitido inicialmente por la Confederación Hidrográfica del Duero respecto a la gestión de las aguas generadas por la instalación. El organismo de cuenca señaló que la fase líquida del digestato y los productos resultantes de su tratamiento no podían considerarse aguas residuales, sino residuos que debían gestionarse como tales.
Sistema de vertido cero
Para responder a estas objeciones, el promotor modificó el proyecto incorporando un sistema de vertido cero. Según la documentación final, todas las aguas susceptibles de arrastrar contaminantes serán recirculadas en el propio proceso o retiradas por gestores autorizados, lo que permitió adaptar la instalación a las exigencias ambientales planteadas durante la tramitación.
La administración autonómica señala que el expediente ha seguido los procedimientos previstos en la legislación sobre prevención y control integrados de la contaminación y en la normativa de prevención ambiental de Castilla y León, incorporando las revisiones necesarias tras los informes de los distintos organismos competentes.
La autorización ambiental integra las prescripciones relativas a la gestión de residuos, la protección de suelos y aguas subterráneas, las emisiones a la atmósfera y el cumplimiento de las mejores técnicas disponibles en el tratamiento de residuos establecidas por la normativa europea.
Tras la publicación de la orden en el Boletín Oficial de Castilla y León, la empresa promotora dispone de un plazo máximo de cinco años para poner en marcha la actividad conforme a las condiciones establecidas. Asimismo, el informe de impacto ambiental perderá su vigencia si la ejecución del proyecto no se inicia en un plazo de cuatro años.

Vicente Herrero Carreter
Responsable de Informativos en la SER de Aranda. Presentador de Hora 14 Edición Ribera.




