Sociedad

Sin hogar y sin opciones: mujeres migrantes frente a la crisis de la vivienda

La historia de María refuerza la proclama de la Asociación de Mujeres de la Rondilla ante la doble discriminación al colectivo

Imagen de archivo / Marcial Guillen (EFE)

Valladolid

La asociación de Mujeres de la Rondilla ha hecho un llamamiento para encontrar habitaciones de alquiler asequible que puedan albergar a mujeres especialmente vulnerables. Estamos hablando de las mujeres migrantes. Personas en situación irregular que a veces también cuentan con hijos a su cargo o con graves enfermedades que deben afrontar, en ocasiones, en la calle.

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La cruda situación en la que se encuentra el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores de desigualdad social, una discriminación que afecta de manera especial a las mujeres migrantes. Ellas reúnen las condiciones para que la situación que sufre el país limite sus opciones de prosperar, que es para lo que se han trasladado a este "trozo de tierra".

Esa es la expresión que ha utilizado la portavoz de la Asociación de Mujeres de la Rondilla, Elena de la Fuente, quien reclama que se alquilen las habitaciones a un precio "módico" y que sean viviendas "dignas".

La asociación atiende a centenares de mujeres, cada una con una situación diferente pero todas con el mismo punto común: la vulnerabilidad.

La historia de María

María es una mujer migrante que reside en Valladolid. Ya ha pasado por el centro de acogida del ayuntamiento pero al haber cumplido el tiempo máximo de estancia, tuvo que volverse con una manta a la estación de autobuses.

Se trata de una personas enferma a la que se le llegó a acabar la medicación recetada en su país. María ha sido una paciente oncológica sin medicación.

Elena de la Fuente, portavoz de la Asociación de Mujeres de la Rondilla, sobre la especial dificultad de las mujeres migrantes en el acceso a la vivienda

El nombre es ficticio pero el caso real, es una de las mujeres con las que trabaja la Asociación Mujeres de la Rondilla, que pide hoy más que nunca, alquileres asequibles para mujeres como María, quién por cierto, "ha recibido el apoyo de una vecina del barrio y hace ya unos meses que está recibiendo tratamiento oncológico". Pero es que mientras está siendo tratada, María, sigue durmiendo donde puede.

Elena de la Fuente, portavoz de la Asociación de Mujeres de la Rondilla, sobre la historia de una mujer migrante y enferma sin techo

Un garaje como hogar

"Nosotras conocemos sobre todo mujeres que vienen con niños o niñas pequeñas y no pueden vivir debajo de un techo porque no los aceptan. Ellos son los futuros habitantes de nuestra España y no se les quiere acoger".

Elena de la Fuente relata casos de mujeres con las que han trabajado y que se han visto obligadas a recurrir a las llamadas camas calientes, asegura que "hay mujeres que salen de trabajar durante el día y se meten a dormir en la cama de otra que se va a trabaja por las noches".

"Hay otras de las mujeres con las que trabajamos que incluso tienen que alquilar garajes y trasteros, incluso en balcones cubiertos, en galerías".

Con todo ello, las mujeres migrantes están experimentando una doble discriminación: por su condición de género y por su origen. Ya que pueden ser rechazadas por prejuicios o por no cumplir con requisitos como contratos laborales estables o avales económicos. Son muchas las que por su extranjería suelen trabajar en empleos del hogar o el cuidado de personas mayores, siendo contratadas de manera irregular, crece todavía más su dificultad para demostrar cierta solvencia ante caseros o agencias inmobiliarias.