El paso de la vida en dos imágenes: la exposición que emociona en Aranda y pone voz a algunos de sus mayores
“Donde la vida continúa”, impulsada por la residencia La Luz, muestra en el Centro Cultural Caja de Burgos las historias de sus residentes a través de imágenes del pasado y el presente

El paso de la vida en dos imágenes: la exposición que emociona en Aranda y pone voz a algunos de sus mayores
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Aranda de Duero
La emoción se abre paso nada más cruzar la puerta. La exposición “Donde la vida continúa”, organizada por la Residencia La Luz, no es solo una muestra fotográfica: es un viaje a la memoria, a la identidad y a la vida de quienes hoy habitan sus habitaciones, pero ayer llenaron otros escenarios. Este miércoles en la SER, hemos podido comprobar la humanidad que se puede hallar en esta exposición que se ubica en el Centro Cultural Caja de Burgos, y que presenta a cada residente en dos tiempos: el pasado y el presente. Un contraste que, lejos de hablar de pérdida, pone en valor la continuidad de la persona.
“Queríamos que se vea a la persona mayor no solo desde sus limitaciones actuales, sino con toda su historia detrás”, explica María Pastor, terapeuta e impulsora del proyecto. “Tienen una trayectoria, una identidad, y eso es lo que queríamos enseñar”, añade. La iniciativa, cuenta, nace de una colaboración con el centro cultural y del trabajo conjunto con familias y residentes, que han aportado fotografías de álbumes personales. El resultado: retratos que cuentan vidas enteras.

Una de las residentes se muestra en el pasado y presente / imagen facilitada

Una de las residentes se muestra en el pasado y presente / imagen facilitada
Uno de esos rostros es el de Ángeles Díez, conocida cariñosamente como “la rubia”. “He tenido muchas vivencias, muchísimas”, recuerda. Ángeles conoció a su marido, Luis, con 19 años en Barcelona. Desde entonces, compartieron más de seis décadas juntos. “Siempre juntos, nunca nos hemos separado”, relata. La exposición ha removido recuerdos intensos. “Me ha traído muchísimos recuerdos, muy bonitos”, afirma, aunque también reconoce la tristeza por la reciente pérdida de su marido, fallecido hace siete meses. “No me separé de él ni un día, ni una noche”, cuenta sobre sus últimos días juntos en el hospital.
A pesar del dolor, su balance vital es claro: “Hemos vivido muy felices”. Y ese mensaje es el que quiere trasladar a quienes visiten la muestra. “Que vengan a verla para que se den cuenta de la vida que hemos tenido y de que, aunque somos mayores, estamos vivos”. Y desde luego, la propia Ángeles es ejemplo de esa vitalidad. Activa, participativa y muy querida en la residencia, asegura sentirse acompañada y en un entorno cercano. “Aquí estoy bien, me encuentro querida”, señala, pese a que podría regresar a su casa. “Pero ¿qué hago allí sola?”, se pregunta.

Ángeles, residente, y María, terapeuta / SEO Cadena SER

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Vida, y no espera
Desde La Luz, el objetivo es precisamente ese: generar un entorno de vida, y no de espera. “Hoy en día las residencias se centran en la persona, en sus actividades significativas”, subraya María Pastor. “Intentamos que tengan una vida lo más normal posible, con salidas, excursiones y participación en la comunidad”, añade la terapeuta, destacando que la relación con los residentes van mucho más allá de su cuidado. “Empatizas con ellos, te llevas sus historias a casa”, expresa, destacando que la idea de la exposición también es hacer pensar al visitante, porque "tenemos mucho que aprender de nuestros mayores; si estamos aquí es gracias a ellos".
La muestra podrá visitarse hasta el 28 de abril y se plantea como una invitación a cambiar la mirada sobre la vejez. A entender que el paso del tiempo no borra la esencia.




