ADRI Ribera del Duero burgalesa apuesta por la formación para impulsar los proyectos y el futuro del territorio
Potenciar las habilidades digitales de las personas mayores y los emprendedores, preparar a sus habitantes para las empresas y el empleo verde y capacitar al voluntariado que está al servicio de sus pueblos forman parte de sus prioridades

La oferta formativa de ADRI Ribera del Duero burgalesa se despliega: habilidades digitales para mayores y emprendedores, voluntariado y empleo verde
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Ribera del Duero
La formación se consolida como una herramienta fundamental para el desarrollo del medio rural, tanto a nivel individual como colectivo. Así lo ha destacado el gerente de ADRI Ribera del Duero burgalesa, Héctor Ibáñez, quien subraya la importancia de adaptar la formación a las necesidades reales del territorio. Lejos de los tópicos sobre un medio rural desconectado, la experiencia demuestra que existe una actividad constante en los pueblos y una respuesta muy positiva a este tipo de iniciativas. “Tenemos una actividad formativa y una vida en los pueblos que es digna de reseñar”, asegura Héctor Ibáñez, gerente de ADRI.
Reducir la brecha digital
Una de las experiencias más recientes ha sido la formación en competencias digitales, una línea que ha permitido trabajar tanto con personas mayores como con emprendedores. A través de un proyecto desarrollado en colaboración con AlmaNatura y HP, se ha logrado superar ampliamente los objetivos iniciales, alcanzando a más de 160 usuarios únicos y más de 200 participantes en total. Como efecto colateral este programa ha generado nuevas demandas formativas a las que ADRI Ribera del Duero burgalesa está buscando la mejor respuesta.
Inscripciones abiertas para potenciar las "soluciones basadas en la naturaleza"
Junto a la digitalización, ADRI impulsa también programas vinculados al empleo, con especial atención al empleo verde. En este ámbito, la entidad tiene actualmente abierta la inscripción para una nueva formación centrada en las denominadas soluciones basadas en la naturaleza, una propuesta que busca recuperar prácticas tradicionales y combinarlas con el conocimiento técnico actual para dar respuesta a retos ambientales y económicos del territorio. A lo largo del curso se abordarán cuestiones como la gestión del agua a través de filtros verdes o zanjas de infiltración, la prevención de la erosión, el aprovechamiento de la biomasa o el papel de la ganadería en la prevención de incendios. También se introducirán conceptos vinculados a nuevas oportunidades económicas, como los créditos de carbono o el turismo de restauración de paisajes.
Tal y como explica Ibáñez se trata de conocer y formarse en “aquellas iniciativas que nos permiten ahorrar costes, proteger el futuro del campo, con alternativas prácticas”. Una formación que, además de mejorar la sostenibilidad de las explotaciones y del entorno, abre la puerta a nuevas vías de actividad económica en el medio rural.
Un voluntariado “riberizador” entusiasta y cada vez mejor formado
Otra de las líneas clave es la formación vinculada al voluntariado, especialmente a través del programa “¿Te enseño mi pueblo?”, en el que vecinos y vecinas se convierten en divulgadores del patrimonio local. Este programa incluye un itinerario formativo continuo que, debido a su buena acogida, se ha abierto también al conjunto de la población.
La próxima sesión tendrá lugar el 18 de abril en Peñaranda de Duero y estará centrada en la protección del patrimonio, con la participación del SEPRONA, que explicará su labor en la salvaguarda de yacimientos y bienes culturales, incluyendo ejemplos prácticos. Las plazas son limitadas y la inscripción ya está abierta.
Además, el calendario formativo continuará a lo largo de los próximos meses con nuevas propuestas centradas en ámbitos como la cerámica, la figura del Cura Merino, la interpretación medioambiental o la música tradicional, entre otros contenidos orientados a mejorar el conocimiento y la difusión del patrimonio local.
Desde ADRI Ribera del Duero burgalesa se insiste en que la formación parte de las propias necesidades detectadas en el territorio, lo que garantiza su utilidad y su impacto real. Con nuevas propuestas en marcha y una demanda creciente, la entidad continúa apostando por la formación como una herramienta clave para el desarrollo, la innovación y el futuro del medio rural.




