“Estamos perdiendo los autobuses interurbanos desde Aranda y nadie está hablando de ello”
El arandino Sergio Miguel, usuario habitual del transporte público por carretera, denuncia incumplimientos, recortes de frecuencias y consecuencias directas para la movilidad, la economía y la fijación de población de Aranda

Deficiencias, incumplimientos y carencias en el transporte público por carretera desde Aranda: la odisea contada en primera persona por un usuario, Sergio Miguel
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Aranda de Duero
Mientras el debate público sobre movilidad sostenible y el impulso del transporte colectivo se centra en Aranda en recuperar el tren, hay un servicio cuyo deterioro se está produciendo sin apenas visibilidad. El transporte público en autobús ha perdido frecuencias, deteriorado sus horarios y modificado de manera discrecional las condiciones de sus servicios ante la pasividad de las administraciones responsables y el silencio generalizado. “Mientras el debate a nivel nacional e incluso internacional nos habla de conseguir menos emisiones y de reforzar el transporte colectivo, en Aranda asistimos al deterioro de estos transportes”, explica Sergio Miguel, usuario habitual de la línea que conecta Aranda con Salamanca, pero también con Madrid o Valladolid, que ha recopilado datos y experiencias en primera persona que muestran una pérdida sostenida de servicios, incumplimientos contractuales y un impacto directo en la vida cotidiana de la ciudadanía y en el desarrollo de la comarca.
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"De dos autobuses al día, a uno al día. Y después a uno a la semana”
Uno de los aspectos más graves, según denuncia, es que dicho deterioro se está produciendo por el incumplimiento de contratos públicos ante la pasividad de las administraciones que deberían ser garantes. “Estamos hablando de concesiones estatales y autonómicas que no se cumplen en los términos en que fueron firmadas”, subraya, en referencia a la obligación de las empresas de mantener unas frecuencias y servicios concretos. El caso de la línea que conecta Aranda con Salamanca es paradigmático. “Hemos pasado de dos autobuses al día, a uno al día. Y después a uno a la semana”, detalla. Una reducción drástica en el mejor de los casos, porque coincidiendo con las vacaciones estudiantiles, la línea deja de funcionar. En verano, durante meses: “Desde junio hasta mediados de septiembre directamente se elimina el servicio” lamenta Miguel.
El problema, añade, es estructural y se arrastra desde hace años. “El contrato de concesión lleva caducado desde 2012, estamos hablando de 14 años sin que se haya sacado a concurso”, explica. A pesar de ello, recuerda que, según la información obtenida a través del Portal de Transparencia, la empresa sigue obligada a cumplir las condiciones originales: “Si no se renueva, tiene que cumplir los términos que están especificados en ese convenio”.
Aunque su propio caso, como profesor universitario en Salamanca, ejemplifica el impacto negativo en muchos estudiantes de la comarca que eligen esta ciudad para seguir su carrera, el perfil de viajero es muy amplio. “Es un servicio público, aquí puede viajar cualquier persona: estudiantes, trabajadores, gente que va a visitar a familiares”, señala. Añade a todo ello que el deterioro del servicio tiene efectos indirectos en el desarrollo económico y social. “Por ejemplo, eventos como el Sonorama también se ven afectados; antes había autobuses desde Salamanca y ahora la gente tiene que buscarse la vida”, apunta.
La alternativa, "más tiempo y peores conexiones"
Las alternativas actuales, según describe, son poco eficientes o directamente inviables. “Una opción es ir a Valladolid y desde allí coger otro autobús a Salamanca, pero eso supone más tiempo y peores conexiones”, explica. La otra posibilidad es recurrir a vehículos compartidos: “La gente tira de BlaBlaCar, pero no siempre hay y no tiene horarios fijos”. A esta situación se suma, según denuncia, una falta de respuestas efectivas por parte de la administración. “El ministerio dice que está trabajando en ello y que sacará nuevas concesiones, pero esa respuesta me la llevan dando varios años”, lamenta.
También cuestiona algunas decisiones recientes que, en apariencia, mejoran el servicio pero que en la práctica generan nuevos problemas. Es el caso de las rutas que incluyen parada en el aeropuerto de Madrid: “Se ha vendido como una ventaja, pero no lo es. En un autobús de 50 plazas, cuatro o cinco personas van al aeropuerto y el resto tiene que asumir 25 minutos más de trayecto”. Todo ello cuando el autobús de Aranda a Madrid tiene su parada en Avenida América, con conexión directa a Barajas.
Para Sergio, la clave está en la concienciación social y la presión institucional. “Los arandinos son muy conscientes del tren, pero tenemos que tener cuidado porque estamos perdiendo los autobuses”, advierte. Y añade: “Yo llevo tres años recopilando información, poniendo quejas, y es muy sangrante todo lo que hay encima de la mesa. No es mala suerte, es un deterioro muy grande en las conexiones”. Por eso hace un llamamiento a la movilización ciudadana. “Si el clamor es unánime, no van a tener otra manera que escucharnos”, sentencia.
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Elena Lastra
Redactora jefe de la Cadena SER en Aranda y presentadora de 'Hoy por Hoy Aranda'




