La limonada no mata judíos
Ángel Santiago Ramos
León
Desde hace bastantes décadas se viene usando en León la expresión “matar judíos” para referirse a ir de limonadas por los bares en los días de la celebración de la Semana Santa. Desconozco si el origen de estos dos vocablos unidos – en franco desuso- tiene algo de la maldad intrínseca que ha despertado entre los sionistas del presidente Netanyahu. Pero lo que sin duda no tiene la limonada es que con ella no se mata a nadie ni a nada. Que no busquen tres pies a este gato quienes viven y sostienen una de las peores barbaries de la historia reciente.
Durante mucho tiempo los israelitas han gozado de una extraordinaria imagen en el exterior de su país. No ocurre lo mismo ahora, tras el genocidio que han llevado a cabo contra la población de Gaza. Más de 70.000 muertos. Cientos de miles de casas destruidas. Decenas de hospitales y escuelas arrasados. Llevan décadas con ocupaciones ilegales de tierras, haciendas y casas en Cisjordania. Llevan semanas bombardeando pueblos enteros en el Líbano y provocado un nuevo conflicto en Oriente Medio con efectos en medio mundo.
Las últimas encuestas indican que más del 60% de la población de Israel está a favor de que su gobierno no detenga la guerra. Fuera de su territorio la opinión pública sobre la marca Israel detecta un aumento de la antipatía hacia los judíos.
Hace falta mucha desvergüenza para pedir explicaciones por que el pasado Domingo de Ramos, en el pueblo malagueño de El Burgo, quemaran un muñeco con la imagen de Netanyahu. Un acto popular sin otro afán que condenar la conducta de un personaje público.
Tan pervertido está el aire de las sagradas tierras de Judea que lo de matar judíos con limonadas en León es un motivo suficiente para que lo trate una televisión israelí como una agresión racista.
P.D. En cuatro años de la invasión rusa de Ucrania, las fuerzas soviéticas han asesinado a 16 periodistas. En doce meses de guerra en Gaza, el ejército de Israel lleva asesinados a un centenar de periodistas.