"Cada minuto cuenta”: organizaciones reclaman escuelas preparadas frente a la anafilaxia
Un manifiesto alerta del aumento de reacciones alérgicas graves en la infancia y pide que todos los centros educativos dispongan de protocolos, personal formado y adrenalina autoinyectable

17 March 2026, Lower Saxony, Hanover: Pupils serve themselves in a still conventional canteen in an elementary school in the Hanover region. Model projects aim to turn the school canteen into a place of learning. The state of Lower Saxony is funding seven schools with a total of 1.2 million euros. Photo: Julian Stratenschulte/dpa (Photo by Julian Stratenschulte/picture alliance via Getty Images) / picture alliance

La anafilaxia, una reacción alérgica grave y potencialmente mortal, sigue siendo una amenaza poco visible en el entorno escolar. Bajo el lema “Cada minuto cuenta”, distintas organizaciones de la sociedad civil han presentado un manifiesto en el que reclaman medidas urgentes para garantizar que los centros educativos estén preparados para actuar de forma rápida y eficaz ante una emergencia alérgica.
El documento alerta del aumento de los casos de anafilaxia pediátrica en los últimos años, especialmente asociados a alergias alimentarias, y del impacto sanitario que estas reacciones ya están generando, con hospitalizaciones e incluso ingresos en unidades de cuidados intensivos. En este contexto, subraya que la rapidez en la actuación es determinante para salvar vidas.
Uno de los puntos clave del manifiesto es que no todas las reacciones graves se producen en menores diagnosticados previamente. De hecho, una parte significativa de los episodios de anafilaxia aparece en niños y niñas que desconocían su alergia, lo que, según los firmantes, demuestra que no basta con planes individuales, sino que es necesario que todo el sistema educativo esté preparado para proteger a cualquier alumno.
“La escuela debe ser un entorno seguro para todos los menores”, señala el texto, que recuerda que los niños pasan gran parte de su día en los centros educativos y forman un colectivo especialmente vulnerable ante este tipo de emergencias médicas.
Qué solicitan las organizaciones
Ante esta situación, el manifiesto insta a los poderes públicos a adoptar medidas inmediatas que refuercen la seguridad en los colegios. Entre las principales demandas se incluyen:
- La creación de un marco de actuación común en los centros educativos, con protocolos claros de prevención y respuesta ante la anafilaxia.
- La formación del personal escolar para que pueda actuar con rapidez y seguridad en caso de emergencia.
- La disponibilidad de dispositivos autoinyectables de adrenalina en los centros educativos y la eliminación de demoras evitables en su uso.
- El desarrollo de planes individualizados para el alumnado con diagnóstico de alergia.
- Una coordinación efectiva entre los ámbitos sanitario y educativo, con canales estables de comunicación y apoyo.
- Garantías de equidad y evaluación, para asegurar que estas medidas se aplican de forma homogénea y se revisan periódicamente.
Un llamamiento urgente
Los firmantes concluyen con un llamamiento a las administraciones públicas para que actúen sin demora y garanticen una respuesta coordinada, eficaz y basada en la evidencia científica ante la anafilaxia en el entorno escolar.
“Proteger a los niños y niñas frente a la anafilaxia no es una opción, es una responsabilidad colectiva”, recoge el manifiesto. Porque, insisten, la seguridad de la infancia no puede esperar y la adrenalina debe estar en los centros educativos.




