Obnubilar
La columna de Rafa Gallego: Obnubilar (17/04/2026)
León
Desde que sé que existe un mineral que se llama villamaninita siento que tenemos entre manos un anuncio para la navidad. Es un mineral conformado por una combinación de cobre, níquel y cobalto y resuena en la memoria con la sonoridad de Villamanín, tan famoso desde que en la lotería de navidad se preparase el festival de las papeletas de más. Un pueblo que da nombre a un mineral —como los que dan nombre a un queso, a un vino o a un chorizo— es perfecto para ser el decorado de un anuncio navideño, lo que no sé es si sería bueno para un anuncio de turrones o uno de la propia lotería deNavidad, aunque quizá esto sea mentar la soga en casa en la que no se debe, por mucho que ya sepamos que las cosas se han organizado y, en un porcentaje importante, quienes tenían papeletas del gordo ya las están cobrando o las han cobrado, que ese proceso no sé si ya ha tenido un final.
Tampoco sabría decirte si ese final es un final feliz o si permanecen sombras ocultas en forma de nueve papeletas, tres de las cuales no se habrían registrado y seis que parece que no se han adherido al acuerdo alcanzado por los demás. Toda esa felicidad recortada se proyecta en reportajes llenos de bonhomía y de tópicos de la bienaventuranza, santificando un proceso que estoy seguro de que ha tenido más penas que alegrías y ha estado repleto de enfados, resentimiento y ofuscación.
No tengo nada, ahora tengo mucho, y después me quedo sin un poco de lo mucho que no tenía y ahora tengo. Es como un festival de la obnubilación. Y por debajo de todo, la villamaninita, un mineral que anda buscando una empresa que se llama Pan Global. ¿Ese pan es un pan o es un prefijo de totalidad? ¿La totalidad global o el panem universalis? En cualquier caso, permanece la obnubilación, porque resulta —llámalo serendipia si quieres— que esta empresa que anda detrás del cobre-níquel- cobalto dice que ha encontrado un yacimiento de oro en Cármenes, a nada y menos de Villamanín. Y la cosa de las coincidencias no se queda ahí, que no es solo que el oro brille otra vez en la montaña, es que el yacimiento se llama Divina Providencia, para que no te quede duda de que las cosas que suceden lo hacen porque deben suceder.