Tres horas encaramados a una grúa a 40 metros en Burgos para poder cobrar
Dos trabajadores extranjeros sin contrato han protagonizado un incidente que ha acabado sin heridos

Uno de los dos trabajadores que se han encaramado a una grúa para exigir el pago de sus salarios en Burgos (c) junto al Imán de Burgos y a un compañero de trabajo. Dos trabajadores de la construcción que se encaramaron este sábado a una grúa, a unos cuarenta metros del suelo, para exigir el pago de sus salarios, en el barrio Fuentecillas de Burgos, han depuesto ya su actitud y han abandonado el lugar en un coche policial. EFE/Santi Otero / SANTI OTERO (EFE)

Valladolid
Fueron casi tres horas de máxima tensión en el Parque de los Ochos del barrio burgalés de Fuentecillas. En una zona en obras, dos personas empezaban a subir por una grúa de grandes dimensiones. Uno de ellos consiguió llegar a una altura de 40 metros. El equivalente a un edificio de 15 plantas. Las miradas de los curiosos se tornaron en preocupación, gritos y, enseguida, llamadas al 112.

Al lugar acudieron patrullas de la Policía Local y Naciona, dotaciones de los bomberos de la capital burgalesa con la escala de mayor alcance del parque pero también representantes sindicales, uno de ellos para poder traducir los gritos: las dos personas que estaban en la grúa eran dos trabajadores extranjeros. Y se habían subido allí en un intento desesperado de llamar la atención sobre su realidad: sin contrato, con tres nóminas impagadas y la necesidad de hacer frente a los gastos de su vivienda.
Javier Moreno, responsable de Migraciones en Comisiones Obreras Castilla y León ha explicado que ambos, de nacionalidad egipcia, decidieron que había llegado el momento de plantarse en pleno tajo. Ante la mirada de sus compañeros tomaron una decisión extrema ante algo que, según Moreno, "puede esconder algo más grave". Ha señalado que, según las explicaciones que ellos mismos ofrecieron al encargado del CITE de Burgos -el centro para atender a las personas migrantes que gestiona el sindicato y cuya financiación eliminó Vox en la pasada legislatura-, el encargado de la empresa había llegado a amenazarles "con una pistola" cuando se encararon con él ante la acumulación de sueldos sin librar.
La tarea para convencer a estas dos personas se prolongó hasta pasadas las dos de la tarde. Desde la cabina de la escala de los bomberos y con un teléfono móvil después, pudieron entablar una conversación que finalizó con la única decisión sensata en un momento de extrema vulnerabilidad: los dos emprendieron el camino de regreso a tierra firmar donde fueron atendidos por los servicios sanitarios que también acudieron al lugar. Prestaron declaración ante los agentes y ahora esperan acontecimientos en esa casa custodiada por una dotación policial.

Mario Alejandre
Valladolid, 1977. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Pontificia de Salamanca....




