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Cada año se compran 200 fincas enteras en Barcelona

Los inversores se interesan por edificios enteros, echan a los vecinos y obtienen beneficios millonarios

La comitiva judicial ha aplazado hasta la madrugada del martes el desahucio de Josep Torrent (en la imagen saluda desde el balcón), que se tenía que ejecutar este viernes en la Casa Orsola, un edificio del Eixample de Barcelona que ha comprado un fondo de inversiones para hacer alquileres de temporada y ante el que se han concentrado centenares de personas.El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha informado de que la comitiva judicial ha acordado "aplazar el lanzamiento ante la imposibilidad de llevarlo a término en condiciones de seguridad".EFE/ Quique García / Quique García (EFE)

La comitiva judicial ha aplazado hasta la madrugada del martes el desahucio de Josep Torrent (en la imagen saluda desde el balcón), que se tenía que ejecutar este viernes en la Casa Orsola, un edificio del Eixample de Barcelona que ha comprado un fondo de inversiones para hacer alquileres de temporada y ante el que se han concentrado centenares de personas.El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha informado de que la comitiva judicial ha acordado "aplazar el lanzamiento ante la imposibilidad de llevarlo a término en condiciones de seguridad".EFE/ Quique García

Barcelona

La historia de la vivienda en Barcelona no se explica sin las llamadas propiedades verticales, que son los edificios donde un solo dueño posee todos los pisos. Así es como se construyó el Eixample: en cada bloque vivía el propietario —en el piso principal— y en el resto de las plantas tenía inquilinos.

Cada vez es más habitual que estas familias vendan la finca entera a inversores. Desde antes de la pandemia se han producido cerca de 200 compraventas de edificios enteros en la capital catalana cada año, según datos del ayuntamiento analizados por la SER.

En concreto, desde 2019 hasta el verano de 2025 han sido 1.228 operaciones. Este tipo de compras son muy atractivas para los inversores, que negociando con un solo vendedor pueden hacerse con decenas de pisos.

Según el investigador del Instituto de Investigación Urbana de Barcelona (IDRA), Jaime Palomera, esta tendencia crece: "La operación típica consiste en comprar la finca, expulsar a los vecinos, trocearla y vender cada una de las viviendas a un precio mucho más elevado". En algunos casos, según Palomera, en lugar de venderlos, los inversores convierten los pisos en alquileres de temporada.

Comprar decenas de pisos, reformarlos y revenderlos por casi el doble

El experto del IDRA señala que suelen ser operaciones muy lucrativas: "Se compra la vivienda por 300.000 euros, se hace una reforma de 30.000 euros y se vende a una familia por 500.000 euros". Y esto multiplicado por cada piso de la finca. En la ciudad hay ahora mismo 24.676 edificios donde todos los pisos pertenecen a la misma persona o empresa, según el análisis de SER Catalunya de los datos catastrales del Ayuntamiento de Barcelona, una vez restadas las casas unifamiliares.

Los inversores tienden a reemplazar los vecinos por pisos turísticos o alquileres de temporada / Junta Andalucía

Los inversores tienden a reemplazar los vecinos por pisos turísticos o alquileres de temporada / Junta Andalucía

No todas tienen el mismo riesgo de ser compradas por un fondo de inversión, porque el interés depende a menudo del número de pisos de cada finca. En este sentido, un informe del IDRA señala que hay 3.909 en peligro inmediato de llamar la atención de los inversores, por su superficie y rentabilidad.

El Ayuntamiento de Barcelona solo frena el 2% de los casos

Ante operaciones de este tipo, los ayuntamientos pueden detener la compra especulativa y quedarse con los bloques igualando la oferta mediante el derecho de tanteo y retracto. En la práctica, en Barcelona esto solo ha ocurrido en el 2% de los casos: el consistorio ha comprado 21 bloques en los últimos 7 años, mientras que los inversores se han quedado con 1.221. En parte, esto se debe a que el ayuntamiento solo actúa cuando el bloque se vende por debajo del precio de mercado.

Estas compras podrían ser aún más habituales en el futuro. Si entra en vigor la nueva ley para frenar la compra especulativa, los bloques enteros serán el único activo inmobiliario que podrán comprar los fondos de inversión. Para el vicepresidente de los APIs —los agentes inmobiliarios—, Guifré Homedes, es "inevitable" que acaben desapareciendo los bloques con un solo propietario, pero "el horizonte es difícil de definir".

Calle peatonal Consell de Cent de Barcelona, en el barrio de l'Eixample, uno de los que alberga más propiedades verticales en la capital catalana

Calle peatonal Consell de Cent de Barcelona, en el barrio de l'Eixample, uno de los que alberga más propiedades verticales en la capital catalana

Según Homedes, la compra de estos bloques a las familias originales es una mala noticia para los vecinos: "A menudo estos propietarios tienen una muy buena relación con los inquilinos". Y apunta: "La mayoría de edificios se acaban vendiendo cuando los hijos heredan, y los impuestos a los grandes tenedores tampoco ayudan".

Frenar la compra especulativa

El acuerdo de ley para regular la compra especulativa también tiene una contrapartida para los inversores: solo podrán quedarse los bloques para destinarlos a alquiler habitual, con el precio sujeto al tope legal. Esto también puede condicionar su interés por adquirir estas fincas en el futuro.

Ferran Dalmau

Ferran Dalmau

Periodista i editor d'informatius. Societat, Barcelona, habitatge, turisme.

 

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