La columna de Espido Freire: Isabel de Farnesio, la reina que diseñó el Prado con su propio bolsillo
Como ha concluido Espido Freire, recorrer el Prado buscando la flor de lis de Isabel de Farnesio es un acto de justicia histórica hacia la mujer que, con su propio bolsillo y voluntad, ayudó a levantar uno de los templos del arte más importantes del mundo
La columna de Espido Freire: Isabel de Farnesio, la reina que diseñó el Prado con su propio bolsillo
Madrid
Este domingo, A vivir Madrid con Macarena Berlín ha contado con la mirada de Espido Freire para recorrer la tercera edición de El Prado en femenino. Este itinerario del Museo Nacional del Prado, disponible hasta el 24 de mayo de 2026, destaca el papel estratégico de las mujeres en la política cultural del siglo XVIII.
La gran protagonista es la reina Isabel de Farnesio (1692-1766), a quien Espido define como una auténtica "arquitecta del patrimonio". A diferencia de otros consortes, Isabel utilizó sus propios recursos económicos —el conocido como bolsillo de la reina— para ejercer un mecenazgo activo, independiente y con un criterio artístico sumamente refinado.
El bolsillo de la reina: Autonomía y poder de decisión
Espido Freire ha analizado cómo esa independencia financiera le permitió a la reina gozar de una autonomía única en sus elecciones. "Isabel de Farnesio no solo compraba arte; ella diseñaba una colección que reflejaba su linaje y su formación intelectual", ha señalado la escritora.
- La marca de la reina: Un detalle fascinante que se puede observar en las salas es la flor de lis, marca que distinguía sus obras de las pertenecientes a su esposo, el rey Felipe V.
- El impulso a Murillo: La predilección de la reina por Bartolomé Esteban Murillo fue absoluta. Gracias a su decidido impulso, el artista sevillano entró en la Colección Real, conformando hoy el núcleo más numeroso y significativo del pintor en el Prado.
- Mecenazgo en escultura: Su ambición la llevó a adquirir parte de la prestigiosa colección de la reina Cristina de Suecia, incluyendo obras maestras como el Grupo de San Ildefonso o El fauno del cabrito.
Un legado que ocupa la mitad del museo
La magnitud de su contribución es tal que cerca de 500 obras conservadas hoy en el Museo proceden directamente de su colección personal. De hecho, prácticamente la mitad de las salas del Prado muestran piezas que fueron de su propiedad, desde obras de Velázquez y Rubens hasta Ribera o Teniers.
"Sin Isabel de Farnesio, el Prado que conocemos hoy sería otro museo completamente distinto", ha reflexionado Espido. La reina no solo enriqueció las paredes del palacio, sino que trajo a España creaciones emblemáticas como el Apostolado de Rubens o la Sibila de Velázquez.
Visibilizar las narrativas femeninas
Este itinerario, dirigido científicamente por la profesora Noelia García Pérez, forma parte de un compromiso institucional por visibilizar a las mujeres que, como Isabel, fueron promotoras esenciales de la cultura europea. A través de 45 obras seleccionadas, el visitante puede descubrir el impacto de una mujer que, guiada por una mirada cultivada, dejó una impronta decisiva en la historia del arte español.
Como ha concluido Espido Freire, recorrer el Prado buscando la flor de lis de Isabel de Farnesio es un acto de justicia histórica hacia la mujer que, con su propio bolsillo y voluntad, ayudó a levantar uno de los templos del arte más importantes del mundo.
Escucha el programa aquí: La columna completa de Espido Freire
Puedes escuchar la intervención completa de Espido Freire en A vivir Madrid con Macarena Berlín sobre el legado de Isabel de Farnesio y la nueva edición de El Prado en femenino en el siguiente audio.