La resaca emocional de enero: cuando lo que sentimos se cuela en nuestra forma de comunicarnos
Tras las fiestas, el regreso a la rutina puede aumentar la irritabilidad, la sensibilidad y la impaciencia

La resaca emocional de enero: cuando lo que sentimos se cuela en nuestra forma de comunicarnos
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Alcobendas
Enero no solo marca el inicio de un nuevo año, también trae consigo un fenómeno poco visible pero muy presente: la resaca emocional. Después de semanas de celebraciones, encuentros intensos y cambios de ritmo, muchas personas experimentan un descenso anímico que se traduce en mayor cansancio emocional, menor tolerancia a la frustración y reacciones más impulsivas.
Si en enero te notas más irritable, sensible o impaciente, no es casualidad. La vuelta a la rutina, las exigencias laborales, la presión por cumplir nuevos propósitos y el contraste con la intensidad emocional de las fiestas generan un impacto directo en nuestro estado de ánimo. Y, como es lógico, ese estado interno se refleja en nuestra comunicación.
Durante este periodo es habitual que interpretemos los mensajes de los demás de forma más negativa, que respondamos con menos filtro o que nos cueste expresar lo que sentimos con claridad. La escucha se vuelve más superficial y los malentendidos aparecen con mayor facilidad, afectando tanto a las relaciones personales como profesionales.
Ser conscientes de esta resaca emocional es el primer paso para gestionarla. Entender que no todo conflicto es personal y que nuestras reacciones están condicionadas por el momento vital nos permite comunicarnos con más calma, empatía y responsabilidad. Enero no es un mes para exigirnos perfección, sino para reajustar ritmos, cuidar el lenguaje —verbal y emocional— y darnos margen para volver a conectar, también a través de la palabra.

Nacho López Llandres
Desde 2005 presento el tramo local de Hoy por Hoy en la zona norte de Madrid, además de contar noticias...




