Regenerar el bosque desde la raíz: experiencias locales para recuperar el arbolado autóctono en Colmenar Viejo
Conocemos un proyecto pionero de regeneración del bosque autóctono compatible con la ganadería extensiva
Regenerar el bosque desde la raíz: experiencias locales para recuperar el arbolado autóctono en Colmenar Viejo
Colmenar Viejo
¿Se regeneran de forma natural nuestros bosques? ¿Podemos ayudar a ese proceso sin alterar el equilibrio del territorio ni poner en riesgo actividades tradicionales como la ganadería extensiva? Estas son algunas de las preguntas que han guiado un proyecto de investigación y acción desarrollado en Colmenar Viejo y que protagoniza el espacio de Naturaleza en SER Madrid Norte.
Para hablar de ello, entrevistamos a Agustín Criado, socio de ANAPRI y ARBA Colmenar, una de las personas implicadas en esta iniciativa que nació con una inquietud clara: entender qué está ocurriendo a nivel local en nuestros ecosistemas. Frente a los grandes discursos sobre el cambio climático y la degradación ambiental que llegan desde los medios nacionales e internacionales, el proyecto apostó por observar el territorio cercano y obtener datos propios sobre la capacidad real de regeneración del bosque autóctono.
La metodología elegida fue deliberadamente distinta a la reforestación clásica. En lugar de plantar plantones jóvenes y regarlos, se optó por la siembra directa de semillas sin pregerminar y sin riego posterior, reproduciendo de la forma más fiel posible el proceso natural. Para llevar a cabo esta siembra masiva se organizaron las llamadas “bellotadas”, jornadas participativas en las que vecinos y voluntarios sembraron directamente bellotas en el suelo.
Las especies seleccionadas fueron querquináceas autóctonas —encina, alcornoque, quejigo y roble melojo—, árboles no solo propios del entorno, sino además compatibles con el ganado gracias a la producción de bellotas. Las zonas de experimentación se distribuyeron en distintos paisajes y tipos de suelo del término municipal: el entorno del Cerro de San Pedro, con suelo metamórfico; el zócalo granítico cercano al casco urbano; y una tercera zona de areniscas próxima a Tres Cantos.
En la zona del Pico San Pedro se realizaron tres bellotadas entre 2019 y 2021, con un total de 14.650 bellotas sembradas. Tras cada primavera se localizaron los brotes, se marcaron y, en muchos casos, se protegieron individualmente. Cinco o seis años después, los resultados arrojan datos tan modestos como reveladores: 64 árboles supervivientes, mayoritariamente encinas, pero con un éxito inesperado en el caso de los alcornoques. La altura media de estos árboles oscila actualmente entre los 15 y 20 centímetros, dependiendo de la especie.
En las otras dos zonas se siguió una metodología similar, aunque sin protectores en los brotes. Mientras que en la zona de areniscas se registraron 44 supervivientes, en el área granítica próxima al casco urbano la regeneración fue prácticamente nula, probablemente debido a la elevada presión ganadera.
El proyecto no estuvo exento de dificultades. La depredación de bellotas por fauna silvestre como conejos o jabalíes fue uno de los principales obstáculos, lo que llevó a introducir mejoras en las técnicas de siembra, como el uso de ceniza o la búsqueda de interacciones con arbustos protectores. A nivel climático, aunque las precipitaciones se mantuvieron dentro de la media histórica, se detectó un aumento significativo en el número de olas de calor, un factor clave para la supervivencia de los brotes.
Las conclusiones prácticas del estudio son claras y realistas: la regeneración del bosque es posible, pero lenta, exigente y muy dependiente del contexto. Sembrar cientos de bellotas puede traducirse, tras varios años, en apenas unos pocos árboles supervivientes. La presión del ganado y de los herbívoros marca escenarios muy distintos, desde la necesidad de protectores individuales o cerramientos temporales hasta situaciones más favorables donde la naturaleza puede abrirse paso con menos intervención.
Más allá de los datos, el proyecto lanza un mensaje de fondo: como sociedad, aún estamos a tiempo de devolver parte de lo que la naturaleza nos ofrece. Asesorarse, respetar los ecosistemas existentes y colaborar con asociaciones locales que conocen el terreno, como ARBA o ANAPRI, son pasos fundamentales. Incluso acciones sencillas, como recoger bellotas en otoño y sembrarlas de forma responsable, pueden convertirse en un legado a largo plazo.
En el espacio de Naturaleza de SER Madrid Norte, esta experiencia en Colmenar Viejo se presenta como un ejemplo de cómo la observación, la paciencia y el compromiso colectivo pueden contribuir a la regeneración del bosque autóctono, demostrando que los grandes cambios también empiezan a escala local.
Nacho López Llandres
Desde 2005 presento el tramo local de Hoy por...Desde 2005 presento el tramo local de Hoy por Hoy en la zona norte de Madrid, además de contar noticias desde primera hora de la mañana en los matinales de SER Madrid Norte.