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Los errores que no puedes cometer en tu oposición
Gloria Oliveros Directora Empleo Público de Adams
Entrevista Gloria Oliveros, directora de Empleo Público de Adams
Los errores que no puedes cometer en tu oposición
Ante el aumento de la oferta pública, Gloria Oliveros, directora de Empleo Público en Adams, advierte sobre los fallos más comunes y cómo un método probado multiplica las opciones de éxito.
¿Qué supone la nueva convocatoria de oposiciones de la Administración General del Estado y por qué se espera una participación tan alta?
La nueva convocatoria de oposiciones de la Administración General del Estado (AGE) es, sin duda, una de las más relevantes y esperadas. Supone la movilización de miles de opositores y una oportunidad histórica para acceder a un puesto de trabajo estable. La participación es alta por la necesidad de un empleo seguro y la gran cantidad de plazas ofertadas debido a la elevada edad media de los empleados públicos y las jubilaciones previstas. La Administración necesita garantizar el relevo y la reposición de efectivos.
Aunque suele hablarse de miles de aspirantes, ¿hasta qué punto estos datos reflejan realmente la competencia a la que se enfrenta un opositor?
Es imprescindible matizar estas cifras. Una cosa es la presentación de la solicitud, y otra muy diferente es comparecer al examen con una preparación sólida orientada a la obtención de la plaza. Los datos de la convocatoria anterior resultan altamente reveladores: en el turno de acceso libre, de 158.265 candidatos admitidos, sólo acudió al examen el 48% (75.305 personas). De manera similar, en el turno de promoción interna, la asistencia fue del 60%, y de hecho, se admitieron muchas menos solicitudes (6.017) que las 16.324 plazas ofertadas, lo que provocó que muchas plazas no se cubrieran por esta vía. Esto demuestra que el número real de aspirantes con posibilidades de competir por una plaza es significativamente menor de lo que la cifra inicial de inscritos hace pensar. La competencia real se reduce considerablemente a aquellos que están verdaderamente preparados.
A partir de la experiencia de convocatorias anteriores, ¿qué diferencia a quienes finalmente llegan al examen preparados para aprobar de quienes se quedan por el camino?
La diferencia fundamental radica en la exigencia personal y la constancia. Observamos que una parte considerable de los aspirantes asiste al examen con una actitud de "a ver qué pasa", sin la preparación adecuada, y son precisamente estos quienes no logran alcanzar el objetivo. Quienes aprueban son aquellos que cumplen consistentemente tres requisitos esenciales: estudian mucho y practican intensamente, entendiendo que no basta con acumular horas, sino que es crucial asimilar el temario y entrenar con simulacros de examen; se preparan con expertos, confiando en una formación que les proporciona una guía sólida y métodos probados; y son muy exigentes consigo mismos. Nuestro consejo es claro: "Mírate a ti mismo y a tu temario y exígete. Si ves que aún te queda y puedes ir mejor, no te conformes ni te confíes. Sigue preparándote más y más hasta el examen". Además, en la propia mecánica de la prueba, los opositores exitosos son estratégicos: saben que no tienen que aspirar a exámenes perfectos, pero sí deben priorizar dejar en blanco las preguntas que desconocen, dado que los fallos descuentan puntos y pueden ser determinantes para superar la nota de corte.
¿Qué papel juega la constancia en el estudio y cómo puede un opositor mantener el ritmo durante meses sin perder eficacia?
La constancia es el pilar de cualquier oposición. Mantener el ritmo no es fácil, pero es posible si se enfoca como una carrera de fondo. La clave está en no mirar a los demás y mirarse a uno mismo. El opositor debe ser su propio juez y su meta es mejorar día a día.
Para mantener la eficacia, recomendamos establecer rutinas claras, objetivos a corto plazo y realizar simulacros de examen de forma regular. El método de Adams ayuda a establecer este ritmo, proporcionando una estructura de estudio progresiva y un seguimiento que evita la sensación de estar estancado.
Para quienes se presentan por primera vez, ¿cuáles son los errores más frecuentes y qué deberían tener en cuenta desde el inicio para evitarlos?
El error más frecuente es subestimar la necesidad de una preparación estructurada. Existe la creencia errónea de que la mera presentación de la solicitud abre automáticamente las opciones al éxito. Por ello, quienes comienzan desde cero deben tener presentes tres aspectos clave para evitar este error: primero, deben buscar la guía de expertos y evitar intentar diseñar un plan de estudio sin apoyo. Una academia como Adams proporciona un método probado y un temario actualizado. Segundo, es crucial no arriesgar en el examen: si no se tiene certeza de una respuesta, es preferible dejarla en blanco, ya que el riesgo de un fallo con descuento de puntos es alto y puede ser la diferencia entre obtener la plaza o quedar fuera por una décima. Y tercero, es fundamental no obsesionarse con la competencia; como hemos detallado, el número real de opositores preparados es significativamente menor. La energía debe centrarse exclusivamente en dominar el temario y en alcanzar la mejor versión de sí mismo.
La preparación emocional y la gestión de la motivación son retos clave: ¿qué estrategias prácticas recomiendas para afrontarlos?
La oposición no es únicamente una prueba de conocimientos, sino también una prueba de resistencia mental. Para la correcta gestión de la motivación y la adecuada preparación emocional, nuestras estrategias prácticas se centran en el autoconocimiento y la exigencia: el opositor debe saber dónde se encuentra y hacia dónde se dirige, siendo exigente, pero a la vez, justo consigo mismo. Es fundamental no caer en el conformismo ni en la confianza excesiva, pues la confianza ciega o la rendición temprana son igualmente peligrosas; es esencial mantener la mentalidad de que siempre se puede mejorar "más y más hasta el examen". Aconsejamos visualizar el objetivo final, más allá del proceso, recordando la estabilidad que se obtendrá con la plaza. Finalmente, destacamos la importancia de contar con apoyo: un centro de formación de calidad no solo imparte temario, sino que también ofrece un acompañamiento emocional que resulta esencial para superar los inevitables altibajos anímicos del proceso.
¿Cómo puede ayudar una academia especializada como Adams a mejorar las probabilidades reales de aprobar, más allá del estudio individual?
Adams es un referente en la preparación de oposiciones precisamente porque su propuesta va más allá del estudio individual. Mejoramos las probabilidades reales de aprobar a través de varios pilares fundamentales. En primer lugar, ofrecemos formación de calidad y especializada, con temarios rigurosamente actualizados y una metodología de estudio probada. En segundo lugar, proporcionamos un acompañamiento personalizado a través de formadores expertos que guían al opositor, resuelven dudas y ofrecen feedback constante sobre su progreso, un aspecto crucial para mantener la disciplina y optimizar el método de estudio. Además, fomentamos la práctica intensiva, sometiendo al opositor a simulacros de examen constantes, lo que permite entrenar la mecánica de la prueba y la gestión del tiempo, factores decisivos en el día del examen. Finalmente, aportamos una visión estratégica gracias a nuestra experiencia, lo que se traduce en una comprensión clara de las notas de corte y las mejores estrategias de examen, como la importancia de dejar en blanco lo que no se sabe para evitar penalizaciones.
Si un aspirante no consigue plaza este año, ¿qué mensaje debería tener presente de cara a futuras convocatorias y cómo puede aprovechar el proceso para reforzar su preparación?
El mensaje más importante que deben tener presente es la perspectiva de futuro y la capacidad de resiliencia. La buena noticia es que habrá más convocatorias. La Administración General del Estado aprueba su Oferta de Empleo Público cada año, y dada la situación demográfica actual de la plantilla pública, la reposición de efectivos está garantizada. En consecuencia, si la plaza no se consigue, esto no debe verse como un fracaso, sino como una valiosa inversión en experiencia. En ese caso, el opositor debe aplicar una estrategia triple: primero, analizar rigurosamente el proceso para identificar con precisión dónde falló (ya sea en la gestión del tiempo, en temas concretos o en el manejo del nerviosismo). Segundo, aprovechar el camino andado, pues el temario ya estudiado y el conocimiento de la dinámica del examen son una base invaluable para la siguiente convocatoria. Finalmente, es clave reforzar la preparación, retomando el estudio de la mano de expertos para pulir esos puntos débiles y volver a presentarse con mucha más fuerza y convicción.