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Sociedad

La nieve colapsa la Sierra de Guadarrama: el efecto llamada que pone en jaque al parque nacional

Retenciones, carreteras cortadas y riesgos para personas y fauna se repiten cada nevada en un modelo turístico sin planificación ni soluciones estructurales

Espacio de Ecología sobre el colapso en la Sierra de Guadarrama

Rascafría

Cada vez que la nieve cubre la Sierra de Guadarrama, el paisaje blanco viene acompañado de un problema ya conocido. Desde primera hora de la mañana, cientos de vehículos ascienden hacia los puertos de Navacerrada y Cotos hasta provocar un colapso casi inmediato: aparcamientos completos antes de las ocho, carreteras cerradas por la Guardia Civil, atascos kilométricos y un aumento significativo de las situaciones de riesgo.

El episodio vivido recientemente en el Puerto de Cotos lo ilustra con claridad. Cerca de 200 personas, entre ellas familias con niños, quedaron atrapadas durante horas a temperaturas bajo cero esperando un transporte público que no llegó. La intervención de la Guardia Civil fue necesaria para evitar avalanchas humanas y momentos de pánico. Lejos de ser un hecho aislado, el suceso evidencia un problema estructural que se repite invierno tras invierno.

Consecuencias de la presión turística

El Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, concebido como un espacio de conservación prioritaria, sufre las consecuencias de una presión turística creciente y mal gestionada. En uno de sus puntos más sensibles, donde el parque se estrecha hasta apenas un kilómetro —Navacerrada y Cotos—, confluyen dos estaciones de esquí, dos carreteras principales y una línea de ferrocarril. Un auténtico cuello de botella que, además, coincide con zonas de alto valor ecológico, hogar del águila imperial ibérica y de la principal colonia de buitre negro de la Comunidad de Madrid.

Pese a ello, la llegada de la nieve desplaza la conservación a un segundo plano. Las administraciones apelan cada fin de semana a la “responsabilidad ciudadana”, mientras durante el resto del año promocionan activamente la sierra como destino turístico. El transporte público, señalado a menudo como alternativa al vehículo privado, resulta claramente insuficiente: el tren a Cotos arrastra limitaciones históricas y frecuentes interrupciones, y los autobuses no logran absorber la demanda. A esto se suma la ausencia de aparcamientos disuasorios y de un plan de movilidad integral.

Un problema durante todo el año

El problema, además, no se limita a los meses de invierno. En primavera y verano, la afluencia masiva para el baño en ríos o el senderismo traslada el colapso a otros puntos del parque, repitiendo un patrón que cuestiona la sostenibilidad del modelo actual.

Este debate centra hoy el espacio de Ecología con Antonio Quilis, en el que entrevistaremos a Alfonso Marcos Vidal, montañero, empresario y gestor de la cuenta en Instagram @sierradeguadarrama, donde se analiza si la Sierra de Guadarrama se enfrenta a un modelo turístico que prioriza el ocio masivo frente a la protección de uno de los enclaves naturales más valiosos del centro peninsular.

Nacho López Llandres

Desde 2005 presento el tramo local de Hoy por...