Explicarse o justificarse: una confusión frecuente en la comunicación cotidiana
Reflexionamos sobre por qué muchas veces nos defendemos sin que nadie nos acuse

Espacio de Comunicación en el que hablamos de la diferencia entre explicarse y excusarse
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Alcobendas
En la vida diaria, en el trabajo, en la familia o en las relaciones personales, es habitual caer en una trampa comunicativa: confundir explicarse con justificarse. Aunque a simple vista parezcan lo mismo, la diferencia entre ambos conceptos es profunda y tiene un impacto directo en cómo nos relacionamos con los demás y con nosotros mismos.
La necesidad de defendernos
En el espacio de Comunicación con Sarah Baglietto, abordamos una pregunta tan común como reveladora: ¿por qué sentimos la necesidad de defendernos incluso cuando nadie nos está acusando? Muchas veces, esa reacción automática nace del miedo a ser juzgados, de experiencias pasadas o de una exigencia interna de demostrar constantemente que nuestras decisiones son válidas.
Explicarse implica compartir razones, contextos o puntos de vista desde la calma y la claridad. Justificarse, en cambio, suele surgir desde la culpa o la inseguridad, y adopta un tono defensivo que puede generar más distancia que entendimiento. Aprender a distinguir entre una y otra es clave para comunicarnos de forma más honesta, segura y efectiva.
Situaciones cotidianas
Analizaremos situaciones cotidianas en las que esta confusión aparece sin darnos cuenta y ofreceremos herramientas prácticas para expresar lo que pensamos y sentimos sin entrar en la lógica de la defensa permanente. Porque comunicarnos mejor también es aprender a no pedir perdón por existir.

Nacho López Llandres
Desde 2005 presento el tramo local de Hoy por Hoy en la zona norte de Madrid, además de contar noticias...




