“La Comunidad de Madrid nos ignoró y maltrató”: el alegato de la mujer que ganó el pulso a Ayuso
María de Álvaro no tendrá que pagar los últimos días de su padre en la residencia, donde murió sin atención hospitalaria

MADRID (ESPAÑA), 26/05/2025.- Familiares de las asociaciones '7291: Verdad y Justicia', Pladigmare y Marea de Residencias se manifiestan en el Juzgado de Instrucción número 3 de Madrid. EFE/Oscar Guillén / Oscar Guillén (EFE)

Madrid
Hablamos con María de Álvaro, la hija de uno de los mayores que falleció en una residencia pública madrileña durante la pandemia. La Comunidad de Madrid le reclamaba 674,28 euros por los últimos días que su padre pasó en el centro Ensanche de Vallecas sin ser derivado a un hospital y, dos años después de contar su caso en Radio Madrid, la Junta Superior de Hacienda le da la razón, tal y como adelantó el diario El País.
P: Enhorabuena porque ha ganado.
R: Muchas gracias. Así me siento, dentro del dolor y del sufrimiento y de todo lo que esto representa... Pero hoy es un día para celebrar y estoy muy contenta.
P: ¿Qué sintió ayer cuando recibió la notificación de Hacienda?
R: Sentí orgullo sobre todo. Ten en cuenta que llevamos cuatro años con esto y hemos presentado dos recursos que se desestimaron. Después de tantos años de ignorancia, de maltrato por parte de la administración, comprobar que es un órgano propio de la misma Comunidad de Madrid -que nos dio la espalda, que nos maltrató, que nos avergonzó todavía más...-, el que nos da la razón..., pues es una pequeña victoria, es un hálito de esperanza.
P: La suya es una de las 180 cartas en las que la Comunidad de Madrid reclamaba el pago de esos días pendientes después de la muerte de sus familiares. ¿Qué sintió entonces?
R: Sentí un dolor..., lo dije en su día: es como si el asesino de mi padre me reclamara después la bala con la que lo mató. Eso es exactamente lo que sentí. ¿Cómo es posible que, después de cómo han fallecido, de la forma tan agónica y tan terrible, que después tengan la desfachatez de reclamarnos unos cobros por unos servicios que además no se prestaron?
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Sentí que al otro lado había personas ruines y miserables, lo mantuve y lo sigo manteniendo. Porque no han demostrado otra cosa hasta ayer. Ni una disculpa, nadie ha dado marcha atrás con estas medidas. Ha sido Hacienda la que se ha agarrado a un aspecto formal, que no se probó que éramos los herederos de quienes murieron en las residencias, para impedir el cobro. Pero yo desde el primer momento sentí mucha rabia y sobre todo mucha rebeldía, y lo tenía muy claro: que no iba a pagar.
P: Esa rebeldía es la que la ayudó a tomar esa decisión.
R: Así es. No pagué nunca y lo que hice fue encontrar los cauces que los ciudadanos tenemos a nuestra disposición, que ya sé que son arduos y complicados y que hay que tener la capacidad y la serenidad para hacerlo. Pero no hay que tener miedo, aunque no todo el mundo sea capaz. Es más fácil quejarse en redes, pero yo tuve muy claro lo que iba a hacer.
P: Hace dos años en la Cadena SER contábamos cómo le estaban reclamando ese dinero y fue cuando un catedrático de derecho financiero y tributario -que estaba escuchando la radio en ese momento- se puso en contacto con usted para echar una mano.
R: Sí. Germán Orón. Se lo agradezco especialmente porque de forma desinteresada, sin conocerme de nada, se puso en contacto conmigo para ofrecerme su valiosa ayuda y su conocimiento tributario y financiero. Alzó la voz junto a mí y no le puedo estar más agradecida. Hemos ganado todos, yo como hija orgullosa de mi padre por supuesto, pero también las personas que me han acompañado en este camino: los especialistas, los periodistas que habéis estado ahí...
P: La Consejería de Asuntos Sociales justificó el cobro de las deudas alegando que estaban obligados a requerir los pagos. ¿Cómo argumentan ahora que no vayan a cobrarlo?
R: No han entrado al fondo, pero lo que alegan es que no demostró que fuésemos los herederos directos de las personas fallecidas, aunque yo efectivamente soy su hija. Pero no han entrado a valorar la idoneidad o no de requerir esos pagos. Sin embargo yo estoy muy contenta, porque es la propia Comunidad la que me da la razón y eso es muy potente para mí.
P: Cuando usted escucha a la presidenta de la Comunidad referirse a ustedes como 'frustrados', qué piensa?
R: No sé explicarme y no quiero, porque yo no soy así. Pero demuestra lo ruín, despreciable y miserable que puede llegar a ser. No sé de quién partió la idea (de los protocolos de la vergüenza), pero todos lo aprobaron: el equipo técnico, los consejeros, todos esos geriatras que están todavía pululando por ahí..., eludiendo presentarse ante la justicia. Es muy difícil pensar que el cargo político más alto de la Comunidad no estuviese al tanto del asunto. Así que, ¿que qué me despierta? Me despierta asco, rabia, tristeza. Y yo no soy así. Yo odio sentir eso por alguien.




