La madre de un niño con autismo denuncia presiones de un colegio de Móstoles para derivarle a un centro de Educación Especial
El centro, preferente para alumnos con Trastornos del Espectro Autista, ha llegado a denunciar el caso ante Servicios Sociales y Fiscalía, que acabaron archivando el caso. La madre exige que se garantice la integración del niño, como marca la ley

Imagen del CEIP Pablo Sorozábal de Móstoles

Madrid
Mario es un niño de 7 años con autismo y está matriculado desde hace dos años en el colegio público Pablo Sorozábal de Móstoles, preferente para niños con trastornos del espectro autista (TEA). Su familia es monomarental: su madre, su hermana y él. Y los tres son víctimas violencia machista. Aunque su primer año en el centro tuvo buenos resultados, los problemas comenzaron el año pasado, cuando cambió el equipo profesional especializado del aula TEA en el que pasa dos tercios de la jornada escolar -el resto del tiempo los pasa con el resto del grupo-. Su madre, Isabel, empezó a recibir avisos en el colegio por supuestos brotes violentos o porque el niño se ponía nervioso.
"La maestra de audición y lenguaje acabó el curso con él haciendo lectura global y un pronóstico optimista", explica Isabel, "pero en octubre del año pasado empezaron los problemas". La dirección se reunió con ella para sugerirle que lo mejor sería que Mario pasase a Educación Especial. Ella se negó, con objeto de agotar todas las vías de integración que ofrece la ley, y tras esta reunión empezaron las expulsiones, las llamadas constantes para que fuera a buscarle e incluso amenazas de llamar al 112. "Eso genera tensión, agobio ansiedad... No puedo ir a la compra ni trabajar, pensando en que van a llamarme", cuenta. Sin embargo asegura que el niño fuera del centro, en la fundación a la que acude cada tarde, avanza curricularmente y trabaja con normalidad.
El centro llegó a denunciar el caso a los Servicios Sociales, e incluso a la Fiscalía de Menores. Según cuenta Isabel, las trabajadoras sociales confirmaron que no había anomalías que no existía ningún riesgo para el niño y que su madre se preocupaba por su bienestar y por su educación. La Fiscalía archivó también el caso.
Tras la última expulsión por parte del centro, el pasado 24 de enero, Isabel se vio obligada a pedir la baja médica para Mario, una medida temporal hasta lograr una solución. Un profesor irá dos veces a la semana a su casa a partir de ahora, al menos hasta lograr una respuesta de las administraciones.
Isabel ha pedido al Ministerio de Educación y ayer mismo acudió a la consejería de Educación para exigir que se aclare todo lo ocurrido y que su hijo pueda volver a clase con la figura del "maestro sombra", un asistente personal recogido en la normativa que estaría con él durante toda la jornada.
En la consejería de Educación se limitan a explicar que han atendido en todo momento a la madre de este menor y niega que el niño haya sido expulsado del centro. Confirman que durante su baja médica va a recibir esas clases a través del Servicio de Atención Educativa Domiciliaria (SAED) hasta que se pueda reincorporar al centro. E insisten en que la Comunidad de Madrid garantiza el derecho a la educación de todos los alumnos de la región, siempre atendiendo al interés superior del menor.
Virginia Sarmiento
Periodista. Redactora de Radio Madrid y editora de los boletos de la tarde con la información regional....




