El agua de los ríos no se tira al mar: el bulo que reaparece tras las lluvias históricas
El agua que llega al mar es esencial para los ecosistemas, las playas y el propio ciclo hidrológico

Espacio de Ecología sobre el bulo de que el agua de los ríos se tira al mar
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Alcobendas
Con los paraguas convertidos en símbolo de este arranque de 2026, un viejo bulo ha vuelto a circular con fuerza por redes sociales: la idea de que en España se “tira agua al mar” en lugar de almacenarla para consumo o regadío. Sin embargo, la realidad científica es clara: el agua que desemboca en el mar no se desperdicia, cumple funciones ecológicas imprescindibles.
El contexto meteorológico ha alimentado la confusión
Enero de 2026 ha sido el mes más lluvioso del último cuarto de siglo, con 119 milímetros de precipitación media en la península, un 85% por encima de lo habitual. Las lluvias han sido generalizadas y persistentes, con registros extraordinarios en ciudades como Vigo, Santiago de Compostela y Ceuta, donde se han alcanzado cifras históricas.
Desde finales de diciembre de 2025, una sucesión excepcional de borrascas atlánticas ha cruzado la península sin tregua, provocando suelos saturados, inundaciones y un temporal marítimo prolongado. Como consecuencia, los embalses españoles almacenan actualmente unos 43.000 hectómetros cúbicos de agua, el 77,3% de su capacidad total, un incremento sin precedentes en tres décadas.
¿Por qué permitir que los ríos desemboquen en el mar?
En este escenario de abundancia hídrica, surge la pregunta recurrente: ¿por qué permitir que los ríos desemboquen en el mar? La respuesta es sencilla y fundamental. El agua que llega al litoral mantiene el equilibrio de los ecosistemas fluviales y marinos, transporta sedimentos que forman y regeneran las playas, y aporta nutrientes esenciales para la vida marina y la pesca.
Alterar o suprimir ese caudal tendría efectos negativos directos sobre la biodiversidad, el turismo y la estabilidad de los ecosistemas costeros. Además, el ciclo natural del agua garantiza que ese recurso regrese a la atmósfera y vuelva en forma de precipitación, cerrando un proceso básico para la vida en el planeta.
Los embalses desempeñan un papel clave para asegurar el abastecimiento humano y agrícola, así como para regular los caudales en épocas de sequía. Pero no sustituyen al funcionamiento natural de los ríos, cuyo flujo hacia el mar es parte esencial del equilibrio ambiental.
Confirmación de la Ciencia
La ciencia lo confirma: el agua no se pierde cuando alcanza el mar. Continúa su viaje dentro de un ciclo natural que sostiene la vida, los ecosistemas y el propio bienestar humano. En tiempos de lluvias intensas, comprender este proceso es más necesario que nunca.
Hablaremos de este tema en nuestro espacio de Ecología de esta semana, con Antonio Quilis.

Nacho López Llandres
Desde 2005 presento el tramo local de Hoy por Hoy en la zona norte de Madrid, además de contar noticias...




