
"Yo me bebí el duelo por la muerte de mi padre": mujer y alcohol, el estigma de beber a escondidas
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"Yo me bebí el duelo por la muerte de mi padre" Mujer y alcohol, el estigma de beber a escondidas
Madrid
Es un local de unos 80 metros cuadrados en el que organizan charlas, clases de pintura, talleres de poesía y terapias de acompañamiento. El segundo lunes de cada mes, reservado a esta terapia de mujeres, solo mujeres, a la que nos han dejado asistir.
Entramos en la Federación de Alcohólicos de la Comunidad de Madrid. Son dos horas, de siete a nueve de la noche, el segundo lunes de cada mes. Dos horas para llorar si hace falta, para contarse sus cosas, su día a día, echarse unas risas, compartir lo que les ha pasado y sus miedos. Compartir preocupaciones de la familia, buscar y encontrar la mirada cómplice de alguna de las compañeras para reafirmarse en esa carrera de fondo que es el alcoholismo.
Esa tarde seis mujeres, Teresa, profesora jubilada; Mercedes, ama de casa; Vanesa, la más joven; otra compañera, posiblemente la mayor del grupo, se va antes porque tiene que recoger a sus nietos. La última, la más joven, no ha parado de tomar notas, en silencio.
Lo que se contó en esas dos horas de terapia se queda allí, pero cuando se levanta la sesión cuentan, sin apenas preguntar, la dura realidad vivida durante muchos años. Ahora sí, ahora pueden hacerlo.




