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Sociedad

Los efectos de la infrafinanciación en la universidad: "Tienes que comprar tus cartuchos de tinta, traer bolis de casa o adelantar dinero para los congresos"

Los investigadores de la Universidad Complutense relatan las dificultades que atraviesan cada día para llevar a cabo su labor profesional y su temor ante el plan de recortes

Protesta de profesores e investigadores de la Complutense, bajo el lema "Universidad pública, inversión en calidad", el año pasado. / cb (EFE)

Madrid

El 90% de la investigación que se realiza en las universidades españolas parte de las universidades públicas. La calidad del trabajo profesional es innegable, pero en muchas ocasiones se realiza a costa del sobreesfuerzo personal, sobre todo en el caso de la Universidad Complutense, una de los centros de referencia en nuestro país obligado a recortar 33 millones de euros en los próximos tres años según consta en el plan económico-financiero aprobado por el consejo de la Universidad el pasado 17 de febrero.

Dicho plan, que empezó a aplicarse ya el año pasado, afecta tanto al personal docente e investigador como al personal técnico, administrativo, de gestión y servicios. En todos estos ámbitos, la universidad cuenta con jubilaciones previstas para reducir el gasto, pero los recortes ya son evidentes en todos los departamentos.

En riesgo la investigación y la cooperación en el departamento de Física de la Tierra y Astrofísica

Belén Rodríguez es investigadora en el departamento de Física de la Tierra y Astrofísica, en el Instituto de Geociencias, y es la responsable de un grupo de investigación sobre la variabilidad climática. A través de la información de los océanos y el comportamiento de la atmósfera, logran predecir enfermedades como la malaria, o gestionar las pesquerías para ayudar a la sociedad africana. También participan en proyectos de cooperación con este país, tutelando doctorandos y tesis. Belén es una apasionada de su trabajo, pero admite que sale adelante por pura vocación: "Adelantas dinero para viajes, para congresos... dinero que tardas meses en recuperar. Tienes que comprar tus propios cartuchos de tinta o traer bolis de casa", relata. "No hay dinero para mantener las infraestructuras, las ventanas no cumplen criterios de eficiencia energética y esto pone en peligro nuestros ordenadores", añade. "Y a la hora de pedir un proyecto europeo, la carga administrativa recae también sobre nosotros porque no hay personal de gestión y administración suficiente y eso genera un vértigo añadido", explica.

A ese problema se suma que apenas hay renovación de la plantilla docente. Lo habitual es que a los investigadores les eliminen horas de docencia para poder desarrollar esa otra labor, pero ahora deben asumir más horas de clase "y eso repercute tanto en la calidad de la docencia, como en la parte investigadora", incide.

A pesar de las circunstancias, asegura que no cambiaría nunca de profesión, pero insiste en que la investigación de la pública es un bien que se tiene que proteger: "por la igualdad de oportunidades y porque es la única que no está sujeta a intereses ajenos".

Amenaza de cierre para los Centros de Apoyo a la Investigación

La Complutense tiene ahora mismo diez Centros de Apoyo a la Investigación (CAI), que dan servicio a los profesionales, a los que también afecta peligrosamente la política de recortes en la universidad. Fernando Colmenares es catedrático del departamento Psicobiología y Metodología en Ciencias del Comportamiento y dirige uno de estos centros, destinado a Técnicas de Análisis del Comportamiento. Entre otras cosas, intentan entender los mecanismos neurales y las áreas cerebrales que funcionan a la hora de hora de tomar decisiones que afecten a un grupo. Su aplicación práctica se da en grupos de escolares o lugares de trabajo, para fomentar dinámicas para el bienestar colectivo. La falta de financiación tiene graves consecuencias para su supervivencia: "No se pueden renovar los equipos de registro de actividad cerebral y, si no se actualizan, no pueden seguir las líneas de investigación", cuenta. "Tampoco hay dinero para la renovación de materiales fungibles, el acceso a revistas o la cobertura gastos de publicación. Y el resultado de todo esto es una merma muy significativa de las posibilidades de hacer investigación y de hacerla en condiciones competitivas", señala.

Asegura que tampoco pueden participar en convocatorias de financiación del gobierno central o de la Comunidad porque esas ayudas implican cofinanciación por parte de la universidad y la Complutense no tiene fondos. Así que espera que la asfixia financiera se revierta, para no tener que cerrar el centro. Y añade: "La mayor parte de la gente no es consciente de que lo que está en juego va más allá del impacto en nuestro trabajo, la investigación es fundamental para el desarrollo de las sociedades", concluye.

"Con poco se puede hacer mucho, pero para eso hace falta dinero"

Juan Carlos García Reyes se incorporó el año pasado como profesor ayudante doctor en el departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina. Realiza funciones docentes y de investigación en el área de Bioética e historia de la Salud, sobre aspectos filosóficos, determinantes sociales de la salud o estudios histórico-médicos. Como Belén, relata que los recortes son patentes en el material para viajes, para traer ponentes o conseguir libros o publicaciones para la biblioteca. Explica que en el área humanística de la Universidad los gastos son más reducidos que en otras áreas: "Con poco se puede hacer mucho, pero claro, para eso hace falta dinero", explica.

Asegura que en otras comunidades en las que ha trabajado, como Cataluña, Baleares o Castilla La Mancha, la inversión de los gobiernos autonómicos y su apuesta para promover la investigación a través de proyectos y contratación es muy superior. E incide especialmente en la promoción profesional: "La promoción de profesores ayudantes doctores es ahora difícil. Hay muchos que están acreditados para ser profesores titulares. En otras universidades, estabilizan la plaza en un plazo breve de tiempo", señala, "y ocurre lo mismo para pasar de profesor titular a catedrático".

En el caso de la Facultad de medicina se suma, además, un gasto importantísimo. El edificio es patrimonio histórico, por lo que las derramas para su mantenimiento son enormes y si sólo las asume la Universidad supone un desgaste enorme.

"En el Hospital Clínico Veterinario los animales comen todos los días y el pienso cada día está más caro"

El Hospital Clínico Veterinario es el único hospital docente de la universidad en el que los alumnos aprenden a trabajar con animales enfermos ingresados en el centro. Atienden a animales ingresados día y noche, con radiología, laboratorios, anestesia, etc. También se realiza investigación clínica sobre enfermedades, nuevas técnicas quirúrgicas o métodos de diagnóstico. Entre los últimos hitos del centro, además de la investigación sobre enfermedades infecciosas, está la implantación de un marcapasos a un caballo o la transferencia de embriones en los linces.

"Los animales comen todos los días y el pienso está cada día más caro", explica Javier San Román, su director. "Además el hospital es un edificio muy grande, requiere de mucho dinero para calentarlo o enfriarlo", añade. Es consciente de que vienen años duros y tiene claras cuáles serán las prioridades y cómo va a afectar esto a su labor: "Podremos seguir funcionando, pero veo complicado invertir en nuevos equipos, a lo mejor no podemos invertir en un aparato nuevo de resonancia magnética o cambiar el endoscopio", reconoce.

A pesar de ello, San Román se muestra optimista y confía en que en un momento dado cambie la decisión política en torno a la financiación universitaria.

Virginia Sarmiento

Escribo sobre Educación, Universidad y Empleo....