El Hospital de Getafe implanta una nueva técnica para la intervención en casos de fibrilación auricular
Ofrece una mejor tolerancia y recuperación, sin perder la eficacia a largo plazo. Esto supone que el paciente es dado de alta el mismo día de la intervención. La fibrilación auricular tiene una prevalencia entre el 2 y el 4 % entre la población adulta

El jefe de sección de Cardiología del Hospital de Getafe, Agustín Pastor, explica en qué consiste la nueva técnica para intervención en fibrilación auricular.
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Getafe
El Hospital Universitario de Getafe ha implantado una nueva técnica para el tratamiento percutáneo de la fibrilación auricular con la que se reduce la duración de la intervención, se mejora la tolerancia y la recuperación del paciente, que puede ser dado de alta el mismo día de la operación. Se trata de la electroporación, que funciona mediante campos electromagnéticos pulsados y se realiza mediante un catéter que se introduce por una punción en la ingle hasta la aurícula izquierda del corazón, mientras el paciente se encuentra sedado, según informa el Hospital.
Esta técnica tiene una “alta especificidad tisular, lesionando selectivamente a los miocitos implicados en la arritmia, evitando así el daño a tejidos y estructuras circundantes”, lo que disminuye complicaciones y hace más seguro el procedimiento, según ha explicado el Jefe de sección de Cardiología del Hospital, Agustín Pastor.
Los expertos vienen considerando esta afección como una arritmia “benigna”, aunque se conoce como una patología que tiene un gran impacto clínico en los pacientes en forma de crisis de palpitaciones, dolor torácico, disnea e intolerancia al esfuerzo, síncope, múltiples visitas a urgencias, cambios de medicación y empeoramiento de cardiopatías previas.
Cómo influye la fibrilación auricular en el paciente
Todo esto afecta a la calidad de vida del paciente, ya que se estima que alrededor de un 30% de ellos tienen al menos una hospitalización al año y el doble de riesgo de hospitalización por causa cardiovascular. Además, esta enfermedad “tiene importantes implicaciones pronósticas al aumentar entre 1,5 y 3,5 veces la mortalidad y multiplicar por 5 el riesgo de sufrir un ictus embólico, los más graves”, explican desde el centro.
Por eso, el diagnóstico precoz, el inicio de tratamiento médico, el control de los factores de riesgo, así como el tratamiento anti arrítmico específico es fundamental para mejorar síntomas y para influir en su pronóstico a largo plazo.
Los datos indican que tiene una prevalencia entre la población adulta de entre 2 y 4%, aunque se prevé que dada la mayor longevidad, es cifra aumente de 2 a 3 veces en los próximos años.

Pilar García
Pilar García González es Licenciada en Ciencias de la Información (Periodismo) y redactora de informativos...




