Negocios de abuelos a nietos: locales que perduran en Madrid
Alba Puente, de 22 años se ha puesto al frente de Enmarcaciones Margharetta. Julen Ballesta, de 30 sigue la tradición familiar con un Ultramarinos Bar. Felipe Conde va a cumplir 69 años y es constructor de guitarras en un comercio centenario de la capital

Negocios de abuelos a nietos: locales que perduran en Madrid
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Madrid
¿Ver la botella medio llena o medio vacía? Son muchos los titulares que leemos relacionados con el cierre de comercios de barrio, de proximidad, en muchos casos centenarios que no tienen continuidad. Echan el cierre después de generaciones, porque no hay relevo. Es verdad que son muchos, pero también los hay que "resisten" gracias al compromiso y el esfuerzo de generaciones más jóvenes que quieren recuperar sus raíces. Desean formar parte de la tradición familiar y volver a recuperar lo que hicieron sus padres, madres, abuelos y abuelas.
Enmarcaciones Margharetta
Hay historias como las de Alba que -ahora que no está su madre- se ha puesto al frente de Enmarcaciones Margharetta junto a su amiga Sofía; de la Universidad. Y Ana, amiga de su madre.Porque Alba, que estudiaba Derecho y Criminología ha dejado sus estudios por el paspartú, las molduras y las grapas para tensar las telas de enmarcar. Ha decidido continuar -en el barrio de Chamartín- con el negocio fundado por su abuelo en 1976.
Un 'Ultramarinos Bar'
En Carabanchel, el barrio más poblado de Madrid y que se puso de moda hace unos años por la llegada de galeristas y la recuperación de naves industriales, Julen Ballesta ha hecho una nueva versión del negocio familiar: Un Ultramarinos Bar.
Su abuelo por parte de madre llegó de un pequeño pueblo de Extremadura, de Carrascalejo, en Cáceres. En los años 60, su abuelo trajo a la capital la materia prima que tenían allí en una pequeña tienda. La distribuidora continúa, pero Julen fue más allá y se metió en el sector de la hostelería en el barrio que les ha visto crecer toda la vida. Allí desayunan todavía algunos de los que conocieron a su abuelo. La carta del local -con productos del cerdo como la carrillera o la presa- continúa con esa tradición familiar. De hecho, el primer reflejo de esa esencia es que nada más entrar en La Cortá, en un mostrador se exhiben para disfrute de los clientes ese tipo de productos. Los jamones ocupan buena parte de la pared.
Felipe Conde Luthier
A punto de cumplir 69 años, Felipe Conde nos recibe en su taller, situado en un bajo de un edificio junto a la plaza de Opera de la capital. Es un negocio centenario de construcción de guitarra que ha trabajado para muchísimos artistas; todos muy conocidos.
Nos pide presentarse con los datos que guarda en el móvil y que suele utilizar para no olvidarse de nada. Los recita como una letanía: "Soy Felipe Conde Cavia. Felipe Conde Luthier, constructor de guitarras clásicas y flamencas en Madrid. En la calle Arrieta, 4 frente al Teatro Real. Tercera generación. Domingo Esteso y Hermanos Conde. Hago guitarras para profesionales, guitarras de conciertos principalmente y para coleccionistas".
Felipe Conde nos confiesa que -en su caso- el secreto del éxito y la permanencia fue "ver a su padre hacer guitarras con el amor con el que lo hacía. Tiene que haber ese nexo de padre a hijo y de oficio, ver que te gusta. Un contacto intenso, casi siempre sin palabras, que tu padre sin querer te transmita ese gusto. Hay que ser muy especial por parte del padre".

Esther Bazán
Editora de informativos, boletines y programas especiales. Dirigió, editó y presentó los informativos...




