El MK2 Cine Paz recupera el formato en 70mm y devuelve la magia del proyeccionista a las salas de Madrid
El viernes será el estreno con la proyección de Kill Bill de Quentin Tarantino
Madrid
La vuelta del 70 milímetros a la capital se hará realidad el próximo viernes. El MK2 Cine Paz de la calle Fuencarral va a convertirse en la primera sala de Madrid (y la cuarta de toda España), en recuperar este formato. Lo hará con la proyección de Kill Bill de Quentin Tarantino.
Fue una propuesta de la distribuidora Elástica y que desde MK2 aceptaron. "Queremos que se convierta en el punto de referencia del 70 milímetros en Madrid y después de Kill Bill vendrán otros muchos títulos", cuenta Isaac Reyes, responsable de comunicación de MK2. Pero esta realidad no habría sido posible sin la participación de una familia de proyeccionistas.
La profesión del proyeccionista, una especie en extinción
David Pereira ha trabajado toda su vida en el mundo del cine. Antes que él, su padre, dueño del proyector antiguo de los 60's que exhibirá esta película y que David lleva semanas poniendo a punto. Lo hace junto a su hijo, también David.
"Más que formación hay que tener experiencia", concuerdan ambos. Controlar la máquina es tedioso y antes de la propia proyección hay que empalmar los rollos de película, que pueden superar el metro una vez se han unido todas las bobinas y que pesan alrededor de 15 kilos. También hay que estar pendiente de que la película no se rompa y en su caso, parar para que la cabina no se llene de kilómetros de película -muy caros y sobre todo, únicos-.
"El abuelo viene casi todas las mañanas para ver qué tal nos va o nos pregunta, cómo vais a hacer esto", cuenta Pereira padre. Según afirman ambos, el proyecto ha devuelto la ilusión a la familia porque "vienen de ahí", desde que su padre comenzó en este mundo allá por los años 40 en Madrid.
Aun así, cada vez son menos los profesionales que quedan para manejar esta parte del cine, la más artesanal, en un momento en el que el séptimo arte funciona de forma automatizada.
¿Cuál es la magia de este cine?
Pereira distingue la parte melancólica de la vuelta a lo analógico de la relacionada con la calidad. "La imagen es diferente y luego hay otra parte de calidad, porque el el fotograma de 70 mm es muy grande, tiene mucha definición y el el el color es diferente, las tonalidades del color son distintas". No se puede comparar con el digital, explica, porque la experiencia es absolutamente distinta.

Valeria S. Chamorro
Graduada en Periodismo y Humanidades por la UC3M y Posgrado en Información Económica en la Universidad...




