Las mentiras cotidianas forman parte de nuestra vida diaria
Desde excusas inocentes hasta halagos poco sinceros analizamos por qué recurrimos a pequeñas mentiras y qué función cumplen en nuestras relaciones y en la comunicación diaria

Espacio de Comunicación sobre el efecto de las mentiras cotidianas
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Alcobendas
En el Espacio de Comunicación con Sarah Baglietto abordamos esta semana un fenómeno tan común como poco cuestionado: la mentira cotidiana. Lejos de tratarse siempre de engaños malintencionados, muchas de estas afirmaciones surgen como herramientas sociales para evitar conflictos, proteger sentimientos o adaptarnos a determinadas normas implícitas de convivencia.
Pequeñas mentiras rutinarias
¿Alguna vez has enviado un mensaje diciendo “estoy llegando” cuando aún no has salido de casa? ¿O has asegurado que te encanta un regalo que, en realidad, planeas devolver al día siguiente? Aunque puedan parecer gestos sin importancia, estas pequeñas mentiras forman parte de la rutina de la mayoría de las personas.
Expertos en comunicación y psicología coinciden en que mentir, en pequeñas dosis, puede cumplir una función adaptativa. Estas “mentiras piadosas” ayudan a suavizar interacciones, mantener relaciones y reducir tensiones innecesarias. Sin embargo, también invitan a reflexionar sobre los límites entre la cortesía y la falta de autenticidad.
Consecuencias para nuestra comunicación
¿Por qué sentimos la necesidad de mentir incluso en situaciones triviales? ¿Hasta qué punto estas conductas son inevitables? En este espacio, analizamos no solo las razones detrás de estos comportamientos, sino también las consecuencias que pueden tener en nuestra comunicación diaria.
Porque, aunque a veces cueste admitirlo, mentir —aunque sea un poco— es profundamente humano.

Nacho López Llandres
Desde 2005 presento el tramo local de Hoy por Hoy en la zona norte de Madrid, además de contar noticias...




