Vivaces y perennes: las claves que todo jardinero debe conocer
Aclaramos sus diferencias y reivindicamos su valor para lograr espacios verdes más duraderos, eficientes y llenos de vida

Espacio de Botánica sobre las plantas vivaces
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Miraflores de la Sierra
En la sección de Botánica con Óscar Domínguez de esta semana, ponemos el foco en un tipo de vegetación cada vez más valorado en jardinería: las plantas vivaces. Su papel es fundamental en el diseño de espacios verdes sostenibles, así como la necesidad de comprender bien sus características para aprovechar todo su potencial.
Plantas que no completan su ciclo vital en un solo año
Aunque durante el invierno pueden desaparecer en superficie, permanecen vivas bajo tierra y rebrotan con fuerza en la siguiente temporada. Esta cualidad las convierte en una opción práctica y eficiente, ya que reducen la necesidad de replantación y tienden a ganar volumen con el paso del tiempo.
Diferencia entre vivaces y perennes
Mientras que las perennes mantienen su estructura aérea durante todo el año —aunque con variaciones estéticas según la estación—, las vivaces pueden perder completamente su parte visible, regenerándose posteriormente desde la raíz. Una distinción clave para planificar correctamente cualquier jardín.
Hay una serie de errores comunes en su mantenimiento, como el cavado del terreno donde se encuentran plantadas, una práctica que puede dañar sus raíces e impedir su regeneración. En su lugar, lo mejor es apostar por un buen sustrato desde el inicio y diseñar combinaciones equilibradas con otras especies.
En este sentido, destaca la importancia de integrar vivaces con plantas perennes para mantener el atractivo visual del jardín durante todo el año. Ejemplos como la combinación de lavandas con equináceas o rudbeckias permiten crear composiciones dinámicas que evolucionan con las estaciones sin perder interés.
Existen tendencias actuales como el movimiento “newperennials”, que promueve un paisajismo más naturalista mediante el uso de vivaces, perennes y gramíneas. Este enfoque busca jardines con floraciones escalonadas, mayor biodiversidad y una estética más orgánica, donde el movimiento y el volumen juegan un papel esencial.
En cuanto al riego, es recomendable sistemas automáticos eficientes y discretos, capaces de mantener un suministro constante sin alterar la estética del espacio. Todo ello dentro de una visión de la jardinería como un proceso creativo, donde cada persona puede experimentar y adaptar su entorno a sus gustos y necesidades.
La sostenibilidad como base
Los jardines con alto consumo de agua suelen ser menos funcionales y menos disfrutados, mientras que aquellos diseñados con criterios ecológicos —basados en vivaces y perennes— favorecen tanto el ahorro hídrico como la biodiversidad.
Hay que subrayar el valor de estas plantas como aliadas indispensables para crear jardines más resilientes, vivos y respetuosos con el medio ambiente.

Nacho López Llandres
Desde 2005 presento el tramo local de Hoy por Hoy en la zona norte de Madrid, además de contar noticias...




