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Sociedad

Plantas que no son tan amigas y pueden darte más de un disgusto

No todas son aliadas inofensivas, algunas provocan alergias, otras irritan la piel y algunas incluso pueden resultar peligrosamente tóxicas

Espacio de Botánica sobre las plantas alérgenas, tóxicas o peligrosas

Miraflores de la Sierra

Aunque solemos asociarlas con oxígeno, frescor, biodiversidad y paisajes agradables, no todas las plantas son tan “amigas” como parecen. Esta semana, en la sección de Botánica con Óscar Domínguez, ponemos el foco en esas especies con cara de pocos amigos que pueden darnos más de un disgusto si no sabemos identificarlas.

Entre las más comunes están las plantas alérgenas, especialmente las anemófilas, aquellas que se reproducen a través del polen transportado por el viento. Gramíneas, olivos y plátanos de sombra son algunos de los grandes protagonistas de la primavera para quienes sufren alergias. Su presencia en las ciudades, sumada al cambio climático, está intensificando la duración e intensidad de los episodios alérgicos, convirtiendo el aire libre en un auténtico desafío para muchas personas.

Las antipáticas que no hay que tocar

También hablaremos de las plantas “antipáticas”, esas que parecen decir claramente “no me toques”. La ortiga, por ejemplo, no pincha con espinas, sino con auténticas microjeringuillas de sílice que inyectan sustancias irritantes y provocan escozor inmediato. La ruda, por su parte, puede generar un curioso “efecto vampiro”: si se toca y después la piel recibe sol, aparecen quemaduras por fototoxicidad, algo similar a lo que ocurre con algunos cítricos o la higuera.

Otra planta de interior muy conocida es la Dieffenbachia, apodada “la planta muda”. Si se muerde accidentalmente, libera microcristales y enzimas que inflaman la lengua y pueden dificultar el habla, siendo especialmente peligrosa para mascotas como los gatos.

Además, aprenderemos a diferenciar entre espinas y aguijones: las rosas tienen aguijones que salen de la superficie y se desprenden con facilidad; los cactus poseen hojas transformadas en espinas para conservar agua; las zarzas usan auténticos anzuelos para atraparnos; mientras que ciruelos y limoneros sí desarrollan espinas verdaderas.

El menú prohibido: las plantas tóxicas y venenosas

Porque no es lo mismo una planta que “te da un susto” que una que puede comprometer seriamente la vida. La adelfa, tan habitual en carreteras y jardines, afecta directamente al corazón y hasta sus ramas pueden resultar peligrosas si se usan, por ejemplo, para cocinar en una barbacoa. El tejo, conocido como “el árbol de la muerte”, tiene casi todas sus partes venenosas, salvo la pulpa roja del fruto; eso sí, su semilla interior puede ser letal.

El ricino también entra en esta lista negra: sus semillas, que parecen pequeñas alubias o garrapatas, contienen ricina, uno de los venenos más potentes que existen. Y cuidado con los falsos frutos del bosque: bayas de hiedra o acebo pueden parecer auténticas golosinas para los niños, pero provocan vómitos y complicaciones importantes.

La regla de oro es sencilla: si no conoces la planta al cien por cien, no se muerde, no se chupa y, si tiene pelos, mejor no se toca.

Nacho López Llandres

Desde 2005 presento el tramo local de Hoy por...