La jardinería vintage resurge como refugio de memoria y conexión con el pasado
Las plantas de nuestros abuelos vuelven a cobrar protagonismo por su resistencia, su valor sentimental y su vínculo con el movimiento slow

Espacio de Botánica sobre los jardines vintage
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Miraflores de la Sierra
En la sección de Botánica del programa de radio, Óscar Domínguez abordó esta semana el concepto de jardinería vintage, una forma de entender los espacios verdes que recupera plantas tradicionales.
Un jardín vintage está formado por aquellas especies que han caído en desuso o que han sido desplazadas por variedades más modernas, pero que conservan un importante valor estético y emocional. Son plantas que evocan recuerdos familiares y que, en muchos casos, han pasado de generación en generación.
Motivos de su desaparición
Uno de los motivos de la desaparición de estos jardines ha sido el cambio en la arquitectura de las viviendas. Las casas actuales suelen contar con menos patios y espacios exteriores, sustituidos por pequeños jardines o terrazas reducidas, lo que ha transformado también la forma de cultivar.
Entre las plantas de interior más representativas de este estilo, destaca la Aspidistra, conocida por su gran resistencia y su capacidad de adaptarse a la falta de luz y a diferentes climas. También mencionó las cintas, muy habituales en pasillos y salones por su facilidad de reproducción, así como las Hortensias, que han recuperado parte de su popularidad tras años de menor presencia.
En exteriores, los Geranios y las Gitanillas siguen siendo protagonistas del jardín vintage, aunque su cultivo ha disminuido debido a algunas plagas. Aun así, estos problemas pueden controlarse con tratamientos adecuados y que estas plantas mantienen un enorme valor simbólico, ya que muchas veces se conservan a través de esquejes familiares.
Otra de las ventajas de las plantas vintage es su resistencia
Frente a muchas variedades modernas, más delicadas y exigentes, estas especies tradicionales suelen necesitar menos cuidados y prosperan en condiciones más sencillas, lo que las convierte en una opción ideal para quienes buscan jardines sostenibles y de bajo mantenimiento.
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DescargarPara recrear este estilo, lo ideal es recuperar las clásicas macetas de barro frente a las de plástico, y apostar por combinaciones como sedum palmeri, rosales de pitiminí, lilos, crisantemos y malvas reales, especies que aportan belleza y un aire nostálgico muy característico.
Algo que enlaza con el movimiento slow, una filosofía que invita a vivir de forma más pausada y consciente. En este sentido, las plantas vintage encajan perfectamente, ya que obligan a detenerse, observar y valorar los pequeños detalles, además de reforzar la conexión con nuestras raíces.

Nacho López Llandres
Desde 2005 presento el tramo local de Hoy por Hoy en la zona norte de Madrid, además de contar noticias...




