Sociedad

Correos presenta en València un sello que conmemora el centenario del fallecimiento de Sorolla

La directora de Filatelia de Correos, Leire Díez, y el director del Museo, Pablo González Tornel, han sido los encargados de dar a conocer el nuevo sello

Presentación del sello conmemorativo del centenario del fallecimiento de Sorolla / Diego González Ragel

Coincidiendo con el centenario de su fallecimiento, Correos ha presentado este martes en València un sello dedicado al pintor Joaquín Sorolla, uno de los grandes maestros de la pintura española de finales del XIX e inicios del XX. La presentación ha tenido lugar en el Museo de Bellas Artes de València y han sido la directora de Filatelia de Correos, Leire Díez, y el director del Museo, Pablo González Tornel, los encargados de dar a conocer el nuevo sello y de realizar el matasellado de honor.

Sorolla fue el pintor español de mayor proyección internacional de su tiempo y una de las figuras capitales de la historia del arte español. Joaquín Sorolla y Bastida nació en València en 1863 y quedó huérfano con dos años de edad. Desde muy joven demostró su afición y dotes para el dibujo y la pintura; comenzó asistiendo a las clases nocturnas de dibujo del escultor Cayetano Capuz y posteriormente se formó en la prestigiosa Escuela de Bellas Artes de San Carlos.

Completó su instrucción con estancias en Madrid, Roma y París. En Madrid realizó sucesivas visitas al Museo del Prado, donde pudo aprender y copiar obras de los grandes maestros. En Roma tuvo la oportunidad de estudiar rodeado de pintores españoles, como José Benlliure Gil, Emilio Sala Francés o José Villegas. Y en París conocería y le influiría la pintura de los realistas y de los pintores al aire libre (Adolph Menzel o Jules Bastien-Lepage).

Sorolla se afincó en Madrid en 1890, desde donde desarrollaría una trayectoria profesional jalonada de éxitos, reconocimientos y exposiciones nacionales e internacionales.

Incansable y discreto, optimista y ambicioso, Joaquín Sorolla nos dejó un vasto legado (más de 2.000 obras) que nos permite viajar por casi medio siglo de costumbrismo español, mostrándonos sus paisajes y sus tradiciones. Sorolla capturaba todo lo que se le ponía por delante. Desde muy temprana edad, la pintura le cautivó y nunca más la abandonaría. Solo el amor por su mujer, Clotilde, se podía equiparar a esta pasión.

Maestro por excelencia de la luz y del color, asomarse a su obra es respirar la brisa cálida de las tardes mediterráneas; es notar el agua del mar en los pies y deslumbrarse con una luz cegadora hasta casi sentir su calor; es transportarse al verano y recorrer playas, campos y huertos; es refugiarse a la sombra cuando el calor aprieta; es contemplar la cotidianidad de una escena sin ser visto; es, en definitiva, dejarse acariciar por la pintura de este artista valenciano que supo captar como nadie la fugacidad de un instante.

La pintura de Sorolla aborda temas variados, siempre desde la perspectiva del naturalismo, la rapidez de captación y ejecución, y el apabullante dominio de la luz: asuntos de denuncia social, costumbrismo marinero, escenas resplandecientes de playa y mar, paisajes de interior, retratos, jardines, o la Visión de España, un conjunto de catorce grandes paneles pintados al óleo sobre lienzo sobre las diversas regiones de España y Portugal, encargados por la Hispanic Society of America de Nueva York, con los que culmina su carrera.

El 17 de junio de 1920, mientras pinta un retrato de Mabel Rick en los jardines de su casa, Sorolla sufre un ataque de hemiplejía que lo deja invalidado para la pintura. Muere en Cercedilla tres años después, el 10 de agosto de 1923.

Sello que conmemora el centenario del fallecimiento de Sorolla

Sello que conmemora el centenario del fallecimiento de Sorolla / Diego González Ragel

 
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