La mala fama de las malas hierbas
La profesora Juana Jordá “restaura” la maltrecha reputación de algunas especies de plantas -que ni son tan malas ni son inmortales- en «No vamos a contar mentiras»

No vamos a contar mentiras: «Malas hierbas»
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Alicante
Juana Dolores Jordá, profesora de Edafología y Química Agrícola de la Universidad de Alicante y directora del Centro de Gastronomía del Mediterráneo UA-Denia «Gasterra», “restaura” la maltrecha reputación de algunas especies de plantas a las que una más que inmerecida leyenda negra se empeñó en bautizar como "malas hierbas".

Sinaloa Lemon Summer (Charles Harker)

Sinaloa Lemon Summer (Charles Harker)
Las malas hierbas: ni tan malas ni inmortales
Negamos que las malas hierbas sean malas (todas) y que nunca mueran, porque mueren y a veces no deberíamos matarlas. Porque muchas se pueden comer. Porque algunas fijan nitrógeno y fertilizan el suelo. Porque en sus raíces crecen microorganismos beneficiosos que también fertilizan el suelo incluso aportan agua. Porque refrescan la temperatura de la zona en la que crecen y mucho más….
Así que, si un día se encuentran un campo o un jardín lleno de yerbajos, no es que estén mal trabajados, sino que están muy al día realizando agricultura de conservación.
Sinopsis de la refutación
El refrán “Mala hierba nunca muere” es lo primero que se nos viene en muchos casos a la cabeza cuando escuchamos el término “mala hierba”, indicando algo que queremos eliminar por dañino y no lo conseguimos. Tiene como siempre algo de fundamento ya que lo primero que hemos de tener en cuenta es que las plantas son seres vivos y, como tales, han desarrollado diferentes estrategias para sobrevivir: unas son muy competitivas y son capaces de “robar” agua, nutrientes, luz, espacio al resto. Si el ser humano no les saca beneficio entonces son malas hierbas, si les saca beneficio son cultivos de alta productividad. En esta estrategia algunas desarrollan sustancias tóxicas para defenderse de los herbívoros, entre los que se encuentra el ser humano, y pueden llegar a matar (según cuál sea su uso):
En el siglo III [la caída del Imperio Romano] empieza una crisis alimentaria en Europa: “Muchos hombres hicieron pan con pepitas de uva, con candelillas de avena, algunos incluso con raíces de helecho prensadas, las ponían a secar y las molían, mezclándolas con un poco de harina. Otros muchos hacían lo mismo con la maleza de los campos. Los hubo que, careciendo por completo de harina, cogían hierbas y las comían, con lo que se hinchaban y sucumbían” (Gregorio de Tours, siglo IV).

Roman farming, c3rd century, (Ivan lapper, 1990-2010)

Roman farming, c3rd century, (Ivan lapper, 1990-2010)
Otras hierbas basan su estrategia de supervivencia en la colaboración con otras especies, pueden ser muy beneficiosas para los cultivos, pero si no les sacamos beneficio, son malas hierbas también. Esto está cambiando conforme vamos comprendiendo el funcionamiento de los vegetales, hasta el punto que este tipo de vegetación - sobre todo a nivel científico - se ha pasado a denominar plantas adventicias. No obstante, los romanos, tal y como describe Columela, ya conocían muchas de las prácticas que hoy se recomiendan desde diferentes ámbitos científicos y que se han ido perdiendo con el tiempo. En aquella época se sabía que funcionaban y ahora sabemos por qué.

Estudio para el Retrato de Luther Burbank (Frida Kahlo, 1931. Colección Juan Coronel Rivera, México) y Retrato de Luther Burbank (Frida Kahlo, 1931. Museo Dolores Olmedo, Ciudad de México)

Estudio para el Retrato de Luther Burbank (Frida Kahlo, 1931. Colección Juan Coronel Rivera, México) y Retrato de Luther Burbank (Frida Kahlo, 1931. Museo Dolores Olmedo, Ciudad de México)
Las plantas pueden comunicarse entre ellas por diversos mecanismos: señales químicas, interacciones radiculares, señales eléctricas. Les permiten, por ejemplo, avisar a otras de que están siendo atacadas por una plaga, para que el resto active sus sistemas inmunitarios que les permitan defenderse con antelación.
Las plantas pueden servir de refugio a insectos, microorganismos, aves, aumentando la biodiversidad. Muchos de esos organismos pueden ser depredadores de plagas de cultivos y en ello se basa el control biológico de plagas. Otros son polinizadores.
Las leguminosas, aunque no sean de las de comer, fijan nitrógeno y enriquecen el suelo en este elemento esencial reduciendo la necesidad de fertilizantes de síntesis. Si, no he dicho fertilizantes químicos, porque todos los fertilizantes son químicos: tan químico es el nitrógeno fijado por una leguminosa como el del saco que se compra. Uno lo sintetiza una planta en simbiosis con una bacteria y el otro una factoría, pero para dejar de ser químicos deberíamos cambiarnos de universo, pero esto es tema de otro programa.

Trigo duro, siglo XIV (Tacuinum Sanitatis Folio 42v)

Trigo duro, siglo XIV (Tacuinum Sanitatis Folio 42v)
En cualquier caso, las plantas son capaces de criar organismos que las benefician y compartir esos beneficios con otras. Vamos al campo y vemos plantas que crecen siempre juntas.
Las raíces atan y pegan las partículas de suelo impidiendo que se erosione y pierda fertilidad. Ello facilita también la infiltración del agua, lo que es importante para retener agua para los cultivos y disminuir el efecto de las inundaciones. También impiden que el suelo se caliente y que, por la noche, al enfriarse, emita mucha radiación, haciendo que tanto durante el día como durante la noche la temperatura sea más fresca. Esto es importante también en jardinería, sobre todo en las ciudades.
Por todo ello la FAO y diversas entidades científicas recomienda mantener la cobertura vegetal y el co-cultivo de diferentes especies. Hay muchas formas de hacerlo ya que los suelos, los climas y la vegetación son también diferentes y es esencial mantener un buen equilibrio entre el medio ambiente y la productividad agraria ya que comer hay que comer.

"La amistad que dura aun después de la muerte" (Emblemas, Andrea Alciato, 1531)

"La amistad que dura aun después de la muerte" (Emblemas, Andrea Alciato, 1531)
Según cuenta Columela, los romanos cultivaban la vid asociada a olmos, el árbol servía de apoyo a la vid, que no perdía rendimiento a pesar de crecer junto a otra especie de porte considerable y entre parra y parra cultivaban trigo. Las hojas del olmo además servían de forraje al ganado y si no, se descomponían y fertilizaban el suelo. Como además el laboreo se realizaba con azadas se dejaban amplias zonas de los campos con la hierba natural que también servía de forraje. Con la llegada de la mecanización, eliminar todas las hierbas adventicias se hizo muy sencillo.
Referencias
Almodóvar, M.A. (2003). El hambre en España. Ed. Oberon.
Columela, L.J. M. Doce libros de agricultura. Traducción de J.M. Álvarez de Sotomayor
de Bruxelles, G. L., & Roberts, M. R. (2001). Signals Regulating Multiple Responses to Wounding and Herbivores. Critical Reviews in Plant Sciences, 20(5), 487–521.
Del Moral, J.; Mejías, A.; López Morillo, M. 1994. El cultivo del garbanzo, diseño para una agricultura sostenible. Hojas divulgadoras. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación núm. 12/94HD
FAO. Agricultura de conservación.
FAO Recomendaciones para el manejo de malezas.
FAO. Hoja informativa. Manejo de malezas y plagas.
Ilic, J. The role of weeds as a source of beneficial microorganisms. Eur J Plant Pathol 167, 427–431 (2023).
Ueda, H., Kikuta, Y., & Matsuda, K. (2012). Plant communication: Mediated by individual or blended VOCs? Plant Signaling & Behavior, 7(2), 222–226.
Juana Dolores Jordá Guijarro


Doctora en Ciencias Químicas por la Universidad de Alicante, Juana Dolores Jordá es profesora titular de Edafología y Química Agrícola.
La profesora Jordá pertenece al grupo de investigación de Química Agrícola. Su actividad investigadora se ha centrado en el conocimiento del suelo y su influencia en el desarrollo vegetal.
Ha impartido multitud de asignaturas de licenciatura, grado, master y doctorado relacionadas con la edafología, la fertilidad del suelo, las relaciones suelo-planta, medioambiente y sostenibilidad.
En la Universidad de Alicante ha desempeñado varios cargos de gestión: secretaria de la Facultad de Ciencias, directora de Secretariado de Plan Estratégico, directora de Secretariado de Estudios y directora del Centro de Formación Continua. En la actualidad, es directora del Centro de Gastronomía del Mediterráneo UA-Denia «Gasterra».
‘No vamos a contar mentiras’
Todos los martes, a las 13:45 horas, Miguel A. Goberna, profesor emérito de Matemáticas de la UA, les propone un bulo científico que todos, o casi todos, hemos escuchado o leído en alguna ocasión en un medio de comunicación, en una red social o en un libro.
Serán los profesores e investigadores de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Alicante quienes refutarán esas falsedades. Y es que, como diría Goethe (pero nunca dijo): “¡Ciencia! ¡Más ciencia!”.





