Requena teme las consecuencias del cierre de la nuclear: "será un golpe muy duro"
El alcalde, el socialista Mario Sánchez, exige la prórroga de la actividad de Cofrentes ya que muchos de los trabajadores de la central viven en la localidad

Entrevista al alcalde de Requena, Mario Sánchez
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València
El alcalde de Requena, Mario Sánchez, advierte que el cierre previsto de la central nuclear de Cofrentes, programado para 2030, supondrá un “golpe muy duro para Requena”. Afirma que numerosos trabajadores de la central residen en Requena junto con sus familias, y que muchos ya muestran incertidumbre: “Antes la gente que trabajaba en la central compraba pisos y ahora los alquila porque no se quieren comprometer a vivir en Requena a largo plazo”.

Defensa de prolongar la vida útil
El Ayuntamiento, en colaboración con AMAC (Asociación de Municipios en Áreas con Centrales Nucleares), se opone al cierre y defiende la continuidad de la planta: “Siempre nos hemos mostrado en contra del cierre de la central nuclear de Cofrentes”. El alcalde subraya que la central cumple con altos niveles de seguridad, gracias a inversiones destinadas a prolongar su funcionamiento.
Aunque el alcalde reconoce no disponer de datos concretos sobre empleo por municipio —“los manejará la empresa; yo no tengo esos datos”—, sí observa señales claras: “Salen varios autobuses cada día en cada turno de la central nuclear” y apunta que “todos conocemos a gente que trabaja en la central, incluso un concejal”.
Despoblación y vaciado de servicios
Sánchez advierte que el cierre no solo afectará a los trabajadores, sino a sus familias, derivando en un posible descenso poblacional y “problemas vacíos de aulas”. La central, a su juicio, es clave para fijar población en Requena: “Lo que fija población de verdad en Requena es la central nuclear de Cofrentes”.
El alcalde reclama que se tenga en cuenta la voz de los territorios rurales: “Cuando en la ciudad le dan al interruptor se enciende la luz, pero no porque se genere allí la electricidad”. Añade que, mientras se protege el paisaje, “tenemos derecho a comer en los municipios del interior” y que sus “intereses se oigan”.
Requena coordinará acciones con AMAC y otros municipios para presionar a las administraciones y evitar el cierre: “Se plantea cualquier forma de presionar para que la central no cierre y que se nos oiga”.
Diversificación, pero sin alternativa similar
El consistorio reconoce que Requena cuenta con sectores como el vino, el cava, el turismo, la industria, los juzgados y el hospital, pero subraya que ninguno puede reemplazar el volumen económico y empleo que supone la central. Aunque una comisión analiza el “día después”, el alcalde advierte: “A largo plazo no hay un plan que genere un nivel de economía similar”.
Como parte del futuro postcierre, Sánchez destaca el suelo industrial del Rebollar, con buena comunicación y potencial de inversión, aunque aún pendiente de desarrollo: “Seguiremos trabajando para que se desarrolle lo antes posible”. Aclara que industria y central no son excluyentes: “Es compatible perfectamente con la central nuclear; en ningún caso lo planteamos como una cosa u otra”.
¿Otra gran empresa como salvavidas?
Sobre la llegada de una gran multinacional, el alcalde señala que su impacto dependería de que requiera plantilla cualificada similar a la de la central. Reitera que “la central nuclear fija población, y eso es esencial para que la gente se instale en Requena”.
Sánchez también apunta como atractivo local la calidad de vida: “En Requena se vive de maravilla”: comunicación vía AVE con Madrid y Valencia, servicios públicos, colegios, un hospital, juzgados, precios asequibles y ambiente tranquilo. En clima, comenta: “En invierno hace frío, pero en verano también hace menos calor y menos humedad que en Valencia”.
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