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Sociedad

Sergio Mira vuelve a la novela negra con Mate de dos alfiles, un nuevo caso ambientado en Gran Canaria

La nueva obra del autor noveldense, a la venta desde hoy 12 de enero, profundiza en la investigación criminal y el arco psicológico de sus personajes

Entrevista | Sergio Mira, escritor.

Elda

La nueva novela de Sergio Mira, Mate de dos alfiles, llega hoy a las librerías y lo hace regresando al universo narrativo que inició con La sombra del océano, obra galardonada con el Premio Alexis Ravelo de Novela Negra. Ambientada en el sureste de Gran Canaria, la historia se desarrolla al sur de Gran Canaria, un escenario marcado por un invierno inusualmente frío que acompaña el tono introspectivo y tenso de la narración.

En esta ocasión, el punto de partida es la muerte de un anciano de casi 80 años, hallado en San Agustín en lo que parece ser un suicidio. Sin embargo, pequeños detalles —medicación, alcohol y una partida de ajedrez inconclusa— despiertan las sospechas del subinspector David Juárez, que junto a la agente Itahisa Calderín inicia una investigación que va mucho más allá de las apariencias. La autopsia y el pasado del fallecido abrirán grietas en la versión oficial de los hechos.

Mate de dos alfiles es una novela de procedimiento policial que apuesta por el ritmo de la investigación y por la evolución de sus protagonistas. Los personajes, ya conocidos por los lectores de la primera entrega, continúan creciendo y adaptándose a su nueva vida en la isla, mientras se enfrentan a un caso cerrado en sí mismo, pero conectado emocionalmente con su propio recorrido vital.

El ajedrez, presente en el título y en la iconografía de la obra, funciona como un elemento simbólico y narrativo, sin convertir la novela en un relato especializado. Es un recurso que aporta capas de significado y que puede atraer tanto a los aficionados al juego como a los lectores habituales del género negro, sin exigir conocimientos previos.

Declaraciones del autor

“Estoy contento y nervioso a la vez. Ver por fin la novela en la calle, después de tantos meses de trabajo, genera una mezcla de ilusión y vértigo por saber cómo la recibirán los lectores”.

“Desde que escribí La sombra del océano tenía claro que estos personajes no iban a quedarse en una sola novela. Quería que crecieran, que se enfrentaran a nuevos casos y que el lector pudiera acompañarlos”.

“El ajedrez no es el centro de la historia. Está ahí para pintar la trama, para sugerir. Quien no sepa mover las piezas puede leer la novela sin ningún problema”.

“Mi intención es construir una saga de personajes, una ‘biblia’ narrativa, con casos distintos pero con un arco humano que continúe libro a libro”.