El acuerdo comercial UE-Mercosur, tras 25 años de negociaciones, genera preocupación en la Vall d'Albaida
Vicent Donat, Paco Benavent y Júlia Soler alertan sobre competencia desigual, riesgos para la producción ecológica y la necesidad de controles estrictos para proteger el sector primario local y la soberanía alimentaria
Unió Llauradora
Tras más de 25 años de negociaciones, la Unión Europea firmará un acuerdo comercial con Mercosur, el bloque sudamericano formado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Este tratado creará una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo, con eliminación progresiva de aranceles y apertura de mercados para empresas europeas.
El jefe de Economía de la SER analiza el acuerdo histórico entre la UE y los cuatro países latinoamericanos.
Vicent Donat, secretario general de COEVAL, explica que “permitirá una circulación de mercancías sin aranceles, pero también generará competencia desleal para los productores locales si no se aplican las mismas normas de seguridad alimentaria y fitosanitarias”. Según Donat, “no podemos seguir castigando al sector agrícola mediterráneo mientras grandes empresas europeas aprovechan estas oportunidades comerciales”.
Paco Benavent, secretario de organización de la Unió, coincide y subraya que “el acuerdo puede ser positivo para la industria, pero en agricultura genera desequilibrio. Si llegan productos de Mercosur con precios más bajos y normativas diferentes, se presionan los precios de nuestra producción local y se pone en riesgo la soberanía alimentaria”.
Ambos representantes destacan la importancia de controles estrictos en los puertos europeos, ya que “actualmente solo se inspecciona aproximadamente un 30 % de la mercancía importada, y en los últimos años se han introducido plagas que afectan la producción local”, alertan.
Entrevista a Vicent Donat y Paco Benavent. Acuerdo Unión Europea - Mercosur
Cofrudeca y la preocupación por la competencia desleal
Desde Bèlgida, Cofrudeca se ha consolidado como una de las cooperativas de referencia de la Vall d’Albaida, con casi 300 socios y más de 20 millones de kilos de producción anual, especialmente ecológica y destinada a la exportación a Europa.
Júlia Soler, presidenta de Cofrudeca, señala que “el acuerdo con Mercosur nos obliga a competir con productos que no cumplen las mismas normativas medioambientales ni fitosanitarias. Queremos trabajar en igualdad de condiciones y garantizar que la competencia no sea desleal”.
Soler añade que la cooperativa está menos expuesta que la agricultura convencional gracias a su modelo ecológico y de proximidad, pero reconoce que “el riesgo principal es que la entrada de productos de Mercosur pueda hundir los precios al inicio de la temporada, afectando nuestra viabilidad económica”.
La presidenta de Cofrudeca también hace un llamamiento a los consumidores: “Debemos valorar la procedencia de los productos y apostar por lo local. Solo así podemos mantener nuestros bancales, proteger el medio ambiente y asegurar la sostenibilidad del sector agrario”.
Entrevista a Júlia Soler. Acuerdo Unión Europea - Mercosur
Retos y oportunidades: entre la industria y el sector primario
Aunque el acuerdo abre nuevas oportunidades para la industria europea, Donat y Benavent advierten que “los beneficios no se reparten de manera equitativa. Mientras la industria manufacturera puede aprovechar la apertura de mercados, el sector primario enfrenta presión sobre precios y riesgos de desequilibrio económico y social”.
Ambos destacan que el tratado debe aplicarse con rigor y control: “Si no hay vigilancia estricta, los productores locales sufrirán la competencia, y los consumidores recibirán productos sin las mismas garantías de seguridad alimentaria”, señala Benavent. Donat añade que “mantener la población en zonas rurales y la actividad agrícola también es clave para preservar el territorio y la calidad de vida”.
Por su parte, Soler insiste en que la clave para cooperativas como Cofrudeca es “garantizar la igualdad de condiciones y la transparencia en la entrada de productos del Mercosur, de forma que nuestra producción ecológica y de proximidad pueda competir sin riesgo de desventaja”.