Alimentación en perros y gatos
Mercedes Sánchez nos habla de la mejor alimentación para nuestras mascotas
Mercedes Sánchez
Villena
Hoy vamos a seguir hablando sobre alimentación. Este sería el tercer programa hablando sobre esto, en el primero hablábamos sobre los tipos de nutrientes, cuáles son los componentes de cualquier tipo de nutrición, hidratos de carbono, lípidos, proteínas y demás. En el segundo programa os hablamos de cuáles eran las consecuencias de una mala alimentación basado principalmente en las enfermedades que pueden presentarse si la dieta de nuestro animal no está bien equilibrada o es deficiente. Pues bien, hoy vamos a hablar de los principales tipos de alimentación que existen en veterinaria de pequeños animales.
Podríamos clasificar los tipos de alimentación según quién fabrique el alimento: la industria o el tutor; según el propio alimento: si es cocinado o crudo congelado; o incluso según quién lo formule: un veterinario nutricionista, una empresa sin veterinario nutricionista o el propio tutor.
Lo hemos clasificado, para hacer algo más general, como dieta basada en piensos, la alimentación comercial fabricada por la industria alimentaria ya sea seca o húmeda y luego la dieta basada en alimento crudo o dieta BARF, que está muy de moda.
Hemos dejado de lado lo que es la dieta casera hecha en casa según lo que haya ese día de comer, por decirlo de alguna manera, o la dieta casera basada en recetas pensadas por el tutor o recetas vistas en internet, porque ya lo hablé en el último programa que hicimos sobre alimentación, que eso era algo que no podía suceder porque iba a ser sí o sí, una dieta incompleta, mal equilibrada y que nos iba a llevar al fracaso y a provocar enfermedades en nuestro animal que eso seguro que no lo queremos.
La primera y más común es la alimentación comercial seca, lo que llamamos pienso.
El pienso es un alimento completo y equilibrado formulado específicamente para cubrir todas las necesidades nutricionales del perro o del gato según: la edad, el tamaño y el estado fisiológico del animal ( si está sano, si tiene alguna patología, si está gestante o en periodo de lactación)
¿Cómo se fabrica el pienso?
Para empezar, las grandes compañías, que se dedican a esto y están en lo más alto en cuanto a calidad se refiere, tienen en plantilla veterinarios nutricionistas, bioquímicos y tecnólogos de los alimentos, que son los que formulan ese pienso que se va a producir. Lo formulan según las características que tenga que cumplir para el consumidor final. Se seleccionan los ingredientes, proteínas, grasas, carbohidratos y demás, se muelen esos ingredientes y se mezclan en proporciones muy precisas según esa fórmula nutricional de la que hablaba antes y se produce el paso clave que es la extrusión, donde esa mezcla pasa por alta temperatura y presión en un tiempo corto para: eliminar patógenos (bacterias o parásitos), mejorar la digestibilidad y para dar forma a la croqueta. Después de seca, se le añaden grasas y sustancias que hacen que sea más palatable, más apetecible y se embolsa. Ahí tenemos ya el saco de pienso que puedes comprar en distintas superficies, grandes o pequeñas.
¿Qué estudios avalan el uso del pienso?
Tenemos que basarnos siempre en la ciencia, no en el marketing de cualquier marca que quiera vendernos algo (esto en cualquier ámbito de la vida) y como he dicho, hay fabricantes de renombre que trabajan con veterinarios de distintos sectores para tener una buena formulación, también esas fórmulas se ajustan a guías estándares de la FEDIAF en Europa que es la Federación Europea de la Industria de Alimentos para Mascotas y a parte de eso, hay ensayos de alimentación donde se evalúan a parte de la digestibilidad y la aceptación de ese pienso, los beneficios que obtiene ese animal al alimentarse de ese pienso. Además, hay un control de calidad continuo, se hacen análisis de lotes, se lleva la trazabilidad de los ingredientes e incluso llevan a cabo estudios de post-comercialización.
¿Qué beneficios podemos obtener del uso del pienso?
Lo primero de todo, una nutrición equilibrada, que ya sabéis lo importante que es. Administrando el pienso elegido, bien elegido asesorado por un veterinario, se asegura el aporte correcto de proteínas, calcio y fósforo, vitaminas y minerales.
Segundo: tienes una seguridad alimentaria: menor riesgo de bacterias y menor riesgo de desequilibrios nutricionales.
Tercero: la comodidad y la consiguiente constancia: lo tienes en casa y sabes que a determinada hora sólo tienes que coger la dosis que le toca del saco y ponérsela en el comedero, tan fácil como eso. No hay que tener una previsión de sacar nada del congelador, ni lleva una preparación apta solo para gente diestra en la cocina. Más ventajas que tiene el alimentar con pienso es que es fácil de almacenar y también por ejemplo en determinadas marcas, que ayuda al control del sarro dental.
¿Qué limitaciones o problemas puede tener el pienso?
No todos los piensos son iguales. Ya me habéis oído decirlo en infinidad de ocasiones, que si podéis evitar comprar el pienso en el supermercado, lo hagáis. Existen piensos de baja calidad, existen piensos con ingredientes poco digestibles… nos puede llevar a confusión algunos anuncios de marketing… Por eso es muy importante la recomendación veterinaria.
Otra desventaja que puede tener es que puede ser menos apetecible o menos palatable que otras opciones, o que tiene un contenido hídrico muy bajo, tiene bajo contenido en agua, pero eso lo podemos solventar añadiendo el mismo formato pero en dieta húmeda (latas, patés, estofados…) todo esto dentro de la misma industria alimentaria de la que estamos hablando, pero en vez de ser formato pienso seco, tenemos estos formatos con mayor contenido en agua. Estas opciones son mas palatables, tienen mayor contenido en agua, es básica diría yo en la especie felina y muy útil en patologías renales o urinarias.
También existen las dietas basadas en alimentos cocinados, muy de moda actualmente, adecuados a las características de tu animal, basados en ingredientes frescos, cocinados a baja temperatura, y que una vez cocinado, se envasa y se envía congelado. Ahí lo único que hay que hacer es conservarlo en el congelador, y en el momento de necesitarlo, descongelarlo y servirlo.
Son dietas muy apetecibles, en principio están formuladas por veterinarios especialistas (como hablábamos con los piensos, habrá de distintas calidades y formulaciones) y como desventaja podríamos decir que son más caras, la vida útil es muy corta una vez abierto el envase y que necesita ser descongelado por lo que ahí tenemos un riesgo en la seguridad alimentaria.
Por último, tenemos la dieta BARF. La dieta BARF es un tipo de alimentación cuyo acrónimo BARF significa Biologically Appropiate Raw Food (Alimentos Crudos Biológicamente Apropiados) que se basa en alimentar al animal con alimentos crudos, normalmente carne, huesos carnosos, vísceras, en algunos casos frutas y verduras y huevos.
Este tipo de dieta se puede crear en casa o comprarla a empresas que venden el alimento crudo congelado ya preparado.
¿Qué estudios y evidencia científica hay que avale este tipo de dieta?
No hay una evidencia científica sólida que demuestre que este tipo de dieta sea mejor o superior a otras dietas. Sí que he leído que puede conducir a un peso y condición corporal saludables, que mejora de la calidad de las heces, cambios compositivos y funcionales en el microbioma intestinal, metabolismo regulado al alza de las proteínas y aminoácidos y/o grasas, y puede provocar sustancias antiinflamatorias y antioxidantes. Pero, lo que sí que existen, son estudios que demuestran que existe un riesgo microbiológico tanto para el animal que se va a comer esa dieta como para las personas que convivan con él en el hogar.
Tanto es así que la WSAVA que es la Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales, emitió una guía comunicando los riesgos que tiene el alimentar con este tipo de dieta al perro o gato. Voy a enumerar algunos de los que cita este estudio:
La carne cruda puede albergar diversas bacterias, incluidas patógenas. Una infección transmitida por los alimentos puede ser grave e incluso mortal (por ejemplo, E. coli, Salmonella spp, Yersinia, Campylobacter spp, Listeria monocytogenes, Mycobacterium bovis) para las mascotas y las personas.
Los cuidadores de mascotas y otras personas en el hogar pueden infectarse al manipular la comida o las heces de la mascota. Las personas con un sistema inmunológico comprometido tienen un mayor riesgo (por ejemplo, niños pequeños, mujeres embarazadas, ancianos y personas con enfermedades o que toman ciertos medicamentos), incluso si no están alimentando activamente al animal.
Algunas bacterias que se encuentran en productos a base de carne cruda pueden ser resistentes a los antibióticos. Los estudios han encontrado una asociación entre la alimentación cruda y la presencia fecal de bacterias resistentes a los antimicrobianos en los perros.
Los animales con dietas de alimentos crudos también pueden ser un factor de riesgo para otros animales y personas fuera del ámbito de casa, ya que pueden portar y diseminar bacterias patógenas.
La congelación, la deshidratación o la liofilización del alimento no matan todas las bacterias.
También hay que tener en cuenta que a parte de estas bacterias, también existe el riesgo de infección por Toxoplasmosis
Los huesos que se incluyen en este tipo de dietas, pueden provocar fractura de dientes, obstrucción intestinal o esofágica y estreñimiento.
Y la alimentación con huesos no reduce el riesgo de placa bacteriana o ni el de la pérdida de dientes debido a periodontitis.
Por lo que, después de esto, hay que primero asesorarse muy bien dónde se compra este tipo de alimentación, debemos saber que está bien formulada para las características propias de nuestro animal, y debemos sopesar muy bien los pros y contras de alimentar a nuestro animal con este tipo de alimentación ya que hemos visto que los riesgos son muchos y graves.
Conclusión:
No existe una única dieta perfecta para todos los animales. Existen diferentes formas de alimentar, y todas pueden ser correctas o incorrectas según cómo estén planteadas. Lo más importante es estar bien informado, como digo a mis clientes, tener toda la información y en base a ella y sabiendo riesgo-beneficio, tomar la decisión que se ajusta más a tus ideas, economía o forma de vida.