“Mi presidente me dijo: de ahí no te mueves”: el edil de VOX en Xàbia se aferra al cargo y niega las acusaciones
El edil asegura que solo él recibió la petición de destitución, confirma la apertura de una comisión de investigación y rechaza dimitir mientras no exista una denuncia formal
Xàbia
El concejal de VOX en el Ayuntamiento de Xàbia, Jose Marcos Pons Devesa, ha realizado una extensa intervención durante el último pleno municipal en la que ha defendido su actuación tras el cese de un cargo de confianza vinculado a su partido y ha reivindicado su derecho a la presunción de inocencia ante las acusaciones que se han hecho públicas.
El edil afirmó que fue la única persona que recibió la comunicación solicitando el cese de ese cargo y que trasladó la petición a la alcaldesa, responsable de los nombramientos. “La única persona que recibe una comunicación demandando el cese soy yo. Ni la alcaldesa ni ningún otro”, señaló.
Además, explicó que existe una resolución interna de su formación fechada el 4 de diciembre y que el partido ha impulsado una investigación para esclarecer los hechos. Según indicó, ambas partes han declarado en el marco de ese procedimiento y será cuando concluya cuando se comuniquen las conclusiones.
Durante su intervención, el concejal subrayó que, hasta la fecha, no tiene constancia de ninguna denuncia judicial contra él. “A día de hoy que sepa, yo no tengo ninguna denuncia”, afirmó, insistiendo en que la presunción de inocencia es un derecho fundamental.
“La única persona que me podía hacer dimitir era mi presidente”
También defendió la actuación de la alcaldesa al poner a disposición de la presunta víctima los servicios jurídicos municipales y crear una comisión de investigación para aclarar la situación, aunque recalcó que no acudía al pleno para defenderla.
El edil fue tajante al descartar su dimisión y aseguró que solo su partido podría exigirle dejar el acta. “La única persona que me podía hacer dimitir era mi presidente”, manifestó.
En otro momento del pleno, el concejal denunció lo que considera un “linchamiento” público y advirtió del impacto que pueden tener determinadas informaciones en la reputación personal y familiar, especialmente en el ámbito político.