Antonio Luna, de la empresa que gestiona el legado de Nino Bravo: "El museo no seguirá en Aielo de Malferit"
En Hoy por Hoy Valencia, el representante de la empresa admite que el futuro del museo pasa por València, y denuncia la actitud tomada por el alcalde de Aielo: "Ha quitado el monolito, la placa y el busto".
Entrevista a Antonio Luna, de la empresa que gestiona el legado Nino Bravo
València
"El museo de Nino Bravo no seguirá en Aielo de Malferit": es lo que ha asegurado en Hoy por Hoy Valencia Antonio Luna, representante de la empresa Westin Mayers, que gestiona, en coordinación con la familia, el legado del cantante valenciano. Luna explica que la familia intentó ponerse en contacto con el ayuntamiento durante tres años alertando de los problemas en las instalaciones, pero no recibió ninguna respuesta hasta el 3 de febrero, ya con el contrato vencido. Y, ante la pérdida y deterioro de algunos objetos personales de Nino Bravo, critica que la respuesta municipal fuese que "las cosas se deterioran con el tiempo".
La familia de Nino Bravo explica las razones que les han llevado a cancelar el museo en Aielo de Malferit
Para el representante de la empresa, el cierre en Aielo no supone el fin del proyecto museístico, sino el inicio de una nueva etapa que pasa por el 'cap i casal' como nueva sede. “Nino vivió solo tres años en Aielo. Su vida, su oficina, su discográfica, sus proyectos estaban en València. Es patrimonio de todos los valencianos”. En este sentido, ha recordado que el museo inaugurado en 2006 “es anacrónico” y que hoy existen posibilidades audiovisuales y de interacción mucho más avanzadas. Aunque, de momento, no se han producido reuniones con el ayuntamiento de València para valorar posibles ubaciones o alternativas.
Pese a ello, trasladar el museo no significa poner fin a la relación con el muncipio de la Vall d'Albaida. Luna valora la posibilidad de mantener un centro natal o una posible ruta sobre el cantante valenciano, aunque admite que ahora mismo "es implanteable" hablar con el consistorio debido a la actitud que ha tomado el alcalde, tras la voluntad de la familia de trasladar el museo. "Ha salido como un elefante en cacharrería. Hemos visto en prensa que ha quitado el monolito, la placa y el busto", detalla.
Además, Luna subraya que algunos responsables políticos “tienen que aprender” que la propiedad privada debe respetarse, especialmente cuando un contrato concluye tras veinte años de vigencia. En ese escenario, insiste que es la familia de Nino Bravo quien posee el derecho “total y exclusivo” de decidir el destino de los enseres personales del artista. Explica que en España existe la tendencia a pensar que “lo de uno es de todos”, pero recuerda que lo público es únicamente el patrimonio cultural y emocional que el cantante dejó a la ciudadanía, mientras que sus objetos personales forman parte de un ámbito que solo corresponde gestionar a sus herederos.
Nuevos proyectos
Tras veinte años de recorrido, considera que el museo ha cumplido su función y que ahora se abre un nuevo horizonte para proyectar el legado de Nino Bravo con una perspectiva mucho más amplia y actual. Defiende que es el momento de impulsar actividades durante todo el año, conectar la música con la industria del entretenimiento y apostar por espacios vivos capaces de "acoger aulas, talleres y charlas" que mantengan vivo el vínculo emocional del artista con el público. A su juicio, esta renovación debe plantearse desde el interés general y con una visión más ambiciosa, capaz de capitalizar todo el potencial cultural que ofrece la figura de Nino Bravo para las nuevas generaciones.
Por ejemplo, en estos momentos se está desarrollando un biopic en formato de ficción de cuatro capítulos. El proyecto se encuentra en fase de guion tras año y medio de trabajo.
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