Juanra Espí, alcalde: “Me duele la imagen que se está dando de Aielo de Malferit y el daño a Nino Bravo”
El primer edil rechaza las acusaciones de gestión deficitaria y recuerda el esfuerzo económico y promocional realizado por el consistorio

Las declaraciones de Juanra Espí sobre el conflicto del museo de Nino Bravo
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Aielo de Malferit (La Vall d'Albaida)
La crisis en torno al Museo Nino Bravo de Aielo de Malferit continúa abierta. Tras la decisión de la familia de no renovar la cesión del legado y el anuncio de la Diputació de València en relación a su predispoción a negociar con la familia para que el espacio permanezca en la localidad, el alcalde, Juan Rafael Espí, ha expresado su malestar por el modo en que se está actuando y por las acusaciones de “gestión deficitaria” lanzadas desde la institución provincial.
En declaraciones a Hoy por Hoy Ontinyent-La Vall d'Albaida, el primer edil reconoció sentirse “un poco decepcionado” ante una situación que asegura que jamás pensó que llegaría a producirse.
“Nos hemos enterado por la prensa y redes sociales”
Espí lamenta que la Diputació haya iniciado contactos directos con la familia sin informar previamente al Ayuntamiento. A su entender, eso proyecta una imagen de agravio hacia el consistorio.
“En ningún momento la Diputació se ha puesto en contacto con nosotros para preguntarnos qué es lo que ha pasado o cómo creemos que se podría solucionar”, afirma. El alcalde insiste en que la única información de la que dispone es la que ha ido apareciendo públicamente.
Por eso le sorprendió el mensaje difundido por la propia corporación provincial en el que anunciaba que intervenía para salvar el museo, respuesta que la viuda del artista replicó con rotundidad asegurando que el museo no regresará a Aielo y que no existe ninguna negociación.
El alcalde admite que desconoce si ha habido conversaciones paralelas y recuerda que, según algunas informaciones, ya en 2023 se habrían producido movimientos para llevar el museo a otro lugar. “Mientras el Ayuntamiento de Aielo estaba invirtiendo dinero público para poner en valor la figura de Nino Bravo, otros ya estaban intentando llevárselo”, critica.

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“No se puede hablar de mala gestión”
Las palabras de la vicepresidenta de la Diputació, Natàlia Enguix, sobre una supuesta gestión deficiente han sido, reconoce, uno de los aspectos que más le han dolido. Espí considera que esas afirmaciones no se ajustan a la realidad.
“No sé cómo se puede hablar de gestión deficitaria si probablemente se desconoce por completo la misma”, señala. El alcalde ha detallado en la SER que el Ayuntamiento asumía el pago anual de 18.000 euros por el uso de la marca y la imagen del cantante, además de mantener a una persona contratada desde 2009 para atender el museo con horario fijo y disponibilidad adicional cuando lo requerían los visitantes.
Según explica, también se cubrían los gastos de limpieza, mantenimiento, seguros y la promoción continua del legado. A ello se suman las inversiones realizadas en los últimos años.
En 2022 se cambió la cubierta del edificio para acabar con problemas de humedades, una actuación que ascendió a 110.000 euros. Después llegó la remodelación del museo, con 40.000 euros aportados por Turismo y más de 25.000 por el propio Ayuntamiento. “La familia pudo decidir cómo se hacía la maqueta y qué se exponía”, recalca.
Durante el Año Nino Bravo, además, el consistorio destinó alrededor de 95.000 euros a conciertos y actividades. “¿Qué más teníamos que hacer?”, se pregunta el alcalde.
Espí subraya que siempre ha acompañado a la familia cuando ha sido necesario, impulsando reconocimientos institucionales y solicitudes de distinciones. “Siempre hemos estado a su lado y vamos a seguir estándolo”, resume.
Dolor por el daño a Aielo y al recuerdo de Nino Bravo
El primer edil reconoce su preocupación por la repercusión que esta polémica puede tener fuera del municipio. Considera que se está transmitiendo una versión que no es fiel a lo ocurrido.
“Me preocupa la imagen que se está dando, porque no es la correcta”, afirma. Sin embargo, añade que le duele todavía más el perjuicio que todo esto puede causar a la memoria del cantante. “Me duele más el mal que se le está haciendo a la figura de Nino Bravo que el que se le quiera hacer al alcalde”, asegura.
Tras recibir el burofax que precipitó el cierre, el Ayuntamiento, explica, quedó “atado de pies y manos” para evitar responsabilidades económicas, por lo que niega que haya existido margen real para negociar.
Pese a todo, no renuncia a que en el futuro pueda abrirse una vía de entendimiento. Agradece que el museo haya estado en Aielo durante todos estos años y admite que la familia puede considerar legítimamente que otro emplazamiento ofrezca mayor promoción. “No se lo voy a negar a nadie, pero creo que las cosas se podrían haber hecho de otra manera”, concluye.
Su deseo es que el conflicto termine pronto y que deje de afectar a los vecinos. “Ojalá las aguas vuelvan a su cauce y algún día se pueda recuperar el diálogo”, sentencia.




