Por qué las limitaciones disparan la creatividad
Arrancamos nuevo programa descubriendo que los límites pueden ser unos auténticos provocadores de nuestro pensamiento creativo.
Fran Torreblanca
Villena
Las limitaciones son reglas del juego que estrechan el campo de acción y, justo por eso, lo vuelve interesante. Cuando tienes menos opciones, tu mente deja de dispersarse y empieza a entrar al modo genio. La creatividad aplicada trata de resolver algo real con lo que hay, aquí y ahora. Si tenemos restricciones, aparece el pensamiento creativo en su versión más útil.
Hay un mito muy extendido que dice que si tuvieras más tiempo, más dinero, más herramientas y más libertad, crearías mejor. Pero es todo lo contrario, porque todo eso hace que nos acomodemos. Sin embargo, con restricciones, aunque da vértigo, se produce una invitación a abrir infinitas rutas mentales. Una limitación bien puesta, te obliga a decidir, lo que representa el primer acto creativo.
En creatividad, una limitación reduce la ansiedad de la elección y activa el foco. De repente, nuestra mente empieza a profundizar en una sola idea en lugar de divagar, generando la tan ansiada productividad.
Esto sucede realmente cuando trabajas con equipos en las empresas.
Si pones una restricción simple, tipo “en 20 minutos” o “sin usar tecnología” o “con un presupuesto ridículo”, el ambiente cambia. La gente se ríe, se pica, se mueve y aparece la tensión buena. Entonces, se activa el pensamiento creativo en su mejor versión.
En cuanto a los tipos de limitaciones, no todas sirven, porque algunas te pueden aplastar. La clave está en cómo las defines. Una buena restricción es concreta y retadora, pero permite juego. Si es demasiado dura, bloquea, al tiempo que si es demasiado blanda, no activa nada. Por tanto, debemos probar a usar límites que ataquen lo típico.
Por ejemplo, si siempre empiezas por el “qué”, ponte el límite de empezar por el “para quién”. Si tu equipo de trabajo se queda en ideas genéricas, limita el contexto a un escenario real y específico. Si la conversación se va a lo abstracto, limita la propuesta a una acción ejecutable esta semana. Ese tipo de restricciones aterrizan la creatividad y la vuelven accionable.
Propuesta para usar límites a la hora de generar ideas
Usar técnicas de creatividad aplicada, como pensamiento lateral o Gamestorming, hace que te obligues a retarte, porque debes seguir unos patrones de pensamiento específico y solo esos, o bien unas reglas exclusivas y solo esas. Por tanto, la disrupción es forzada y eso siempre da una productividad brutal.