Los muertos y sus responsabilidades
Rafael Valls Buitrago
Rafael Valls Buitrago
Alcoi
En las últimas noticias de este gobierno se incluyen las de no asumir responsabilidad porque era cuestión de otro compañero ya fallecido. Eso ya rebasa el límite de todo lo aceptable y se incardina en el peor de los conceptos por definir.
Los muertos ya no tienen responsabilidades aunque sus herederos si que las tienen. Intentar culpar a quien ya no está es un despropósito elevado a la máxima expresión. Y además el buscar una fórmula diabólica para eludir responsabilidad patrimonial y profesional es dar a conocer el exterior de unos valores podridos y que jamás han existido.
El muerto deja tras de si la dignidad de sus acciones y esas mismas acciones obligan a sus herederos a tener que afrontarlas. Quizás en la vida civil puedan ser rechazadas por causa legal pero las responsabilidades políticas nunca deben fenecer pues deben obligar a todos los políticos de la fuerza o color que sean a mantener sus obligaciones para con la ciudadanía como algo con lo que le va la vida en ello.
La política obliga a ser diligente siempre, sin justificaciones y la dejadez del de delante obliga más al de detrás. En el accidente de Ademuz no caben excusas: o es responsable el de delante o el de detrás que es lo mismo que decir que es el equipo de gobierno el máximo responsable de todo lo acontecido y máxime cuando pertenecen al mismo partido político.
Las declaraciones de nuestro ministro de Transición Ecológica son deleznables y el apoyo de su jefe de filas es aún mayor. Todos los ministros forman un único ser. Hagan el favor de respetar a los muertos y a sus muertos. Lo contrario siempre es y será la peor de sus excusas y de su dignidad, tanto como personas, como órgano colegiado que pretenden ser.